Claves para que los más pequeños superen la erupción volcánica: darles voz y escuchar sus experiencias
Cuando el 19 de septiembre el volcán erupcionó, la emergencia hizo que todas las miradas se centrarán en las medidas que se debían llevar a cabo para cubrir las necesidades básicas de los afectados que se iban quedando sin hogar, sin trabajo, o, sin ambos. Sin embargo, entre los miles de evacuados se encontraban -y se encuentran- muchos niños y niñas, que vieron cómo sus barrios en general y sus colegios y casas en particular desaparecían bajo metros de lava.
Con el objetivo de crear un espacio de participación infantil en las aulas, donde los más pequeños puedan hablar sobre sus experiencias, compartirlas y escuchar a otros compañeros y compañeras, nace “Ponle nombre al volcán”, una iniciativa del Colegio Oficial de Psicología de Santa Cruz de Tenerife y Naviera Armas, donde el bautizo del volcán es la excusa perfecta para conseguir que los niños y niñas pongan nombre a las emociones y sentimientos que les ha generado el haber vivido una erupción volcánica.
Dácil Baute, que además de ser una de las creadoras de esta iniciativa, también forma parte del Colegio Oficial de Psicología, ha señalado para los micrófonos de Onda Cero La Palma que “con este proyecto, que se desarrollará en los colegios del Valle de Aridane se busca crear un movimiento colaborativo, de empatía y comprensión para generar un sentimiento de comunidad entre los niños y niñas, que les permitirá canalizar sus emociones y fortalecer su capacidad de salir adelante”.
La escuela, el lugar donde se crea comunidad
Los niños y niñas se expresan, crecen y crean relaciones en la escuela, de ahí la importancia de desarrollar un proyecto como “Ponle nombre al volcán” precisamente en los centros escolares. Tras la firma del convenio que regula su desarrollo y que se ha realizado esta semana, el proyecto ya calienta motores con la puesta en marcha de una primera fase que consiste en la configuración del equipo, con la creación del itinerario que se va a seguir por los colegios del Valle de Aridane. Acto seguido, se contará con la participación infantil, visitando los centros y haciendo llegar el arte como la vía de canalización de lo ocurrido. La tercera fase se centrará en la recogida de la información, de las ideas y de las obras. Los niños serán los encargados de decidir qué hacer con todo el material que se genere. Tras ese último paso, se evaluará el impacto que ha podido tener este proceso en los niños.
“No llores” o “no te sientas así”
Nunca se le debe pedir a un niño que oculte sus sentimientos, porque “las emociones que se comparten y se validan se van diluyendo”, indica Baute. Además, “se debe ofrecer una mirada positiva, centrada en la fortaleza con la que ya los niños y niñas cuentan” es, por tanto, esencial “darlez voz, escucharlos y tenerlos en cuenta”.
Baute recalca, por tanto, la importancia de crear espacios para que los más pequeños puedan comunicar cómo se sienten, donde se validen sus emociones y se les escuche de manera sana y tranquila, lo cual resulta “complicado” porque las personas que están a su lado, como, por ejemplo, sus padres, también están pasando por una situación difícil.