La Palma

El despido de uno de los pilotos de Binter, que se negaron a volar por la ceniza, declarado improcedente

El Juzgado de lo Social Número 9 de Santa Cruz de Tenerife ha dictaminado la improcedencia del despido de uno de los tres pilotos de Canair, filial de Binter Canarias, que se negaron a volar en el espacio aéreo afectado por cenizas volcánicas en La Palma,  al considerar que no se daban las necesarias condiciones de seguridad operacional.

El Sindicato Español de Pilotos de Líneas Aéreas (Sepla) y la Unión Sindical de Controladores Aéreos (USCA) han denunciado «la impunidad de las empresas que despiden a sus trabajadores por cumplir con su obligación de tomar decisiones técnicas de seguridad que protejan a los pasajeros». Pese a que el Juzgado de lo Social número 9 de Santa Cruz de Tenerife ha desestimado la nulidad solicitada por Sepla, si ha declarado la improcedencia de uno de los despidos, que «dejaron a estos pilotos en absoluto desamparo laboral y consagrando la impunidad de este tipo de empresas, que anteponen sus criterios económicos a la seguridad».
Durante la erupción del volcán Cumbre Vieja en la Isla de La Palma, los tres pilotos ahora despedidos decidieron, en diferentes vuelos, seguir su criterio profesional en contra de la voluntad de la dirección de operaciones: desde no iniciar un vuelo que consideraban peligroso, hasta rodear una nube volcánica en lugar de atravesarla. Las cenizas volcánicas son un material que puede dañar seriamente el fuselaje y los motores de los aviones, y por ello los pilotos valoraron riesgos antes de iniciar un vuelo que podría ser peligroso.
Dos semanas después de reportar el riesgo que esto hubiera supuesto para la seguridad del vuelo, la compañía les despidió con una carta en la que se limitaba a alegar “pérdida de confianza”.
Sepla pidió la nulidad de los despidos, pero la sentencia se limita a aceptar su improcedencia, solicitando una indemnización para los trabajadores. No hay en toda la sentencia ni una sola alusión a la seguridad aérea ni a los conceptos de cultura justa, según los cuales los profesionales de la aviación deben sentirse libres y protegidos para informar sobre cualquier cuestión relacionada con la seguridad. Al mismo tiempo, acepta que no existe justificación para el despido, tal y como la propia empresa reconoció en el juicio.
Sepla señala que dará todo su apoyo para recurrir la sentencia, que considera gravemente lesiva no sólo para el propio trabajador, sino para todos los pilotos de esa aerolínea, con el objetivo de que en el futuro éstos puedan tomar las decisiones de seguridad correctas sin miedo a perder después su puesto de trabajo tras una improcedente “falta de confianza”.

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