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¿Cómo quiere La Palma cuidar a sus mayores?

La isla suma nuevos proyectos sociosanitarios mientras se mantiene sobre la mesa la necesidad de ampliar las alternativas para las personas dependientes y sus familias

Cuidar a las personas mayores es uno de los retos sociales que La Palma aún tiene por delante. La isla está ampliando sus recursos sociosanitarios con nuevos centros y más plazas residenciales, pero el debate va más allá de construir edificios. Todo esto también pasa por cómo atender a quienes necesitan cuidados y por ofrecer alternativas a las familias.

En los últimos meses se han producido avances en varios proyectos que permitirán aumentar la capacidad de atención. Uno de los más importantes es la futura Residencia de Mayores y Centro de Día de Los Llanos de Aridane, cuyo proyecto cuenta con una inversión superior a los 31 millones de euros y contempla 120 plazas residenciales y otras 30 de estancia diurna. Este proyecto fue aprobado por el Cabildo en abril, dando paso a los procesos de licitación.

La infraestructura pretende dar respuesta a una demanda histórica de la comarca oeste y combinar la atención residencial con un centro de día, de manera que las personas usuarias puedan recibir cuidados especializados durante la jornada sin necesidad de permanecer en el centro de forma permanente.

La Dehesa también amplía su capacidad

La capital insular contará además con un nuevo centro de mayores en La Dehesa, cuya construcción salió a licitación en agosto con una inversión de más de 6,6 millones de euros procedentes de fondos europeos.

El proyecto contempla 30 nuevas plazas, distribuidas en 18 habitaciones, y apuesta por un modelo de unidades de convivencia. La idea es que los residentes dispongan de espacios más próximos a un entorno doméstico, con cocina, comedor, sala de estar y zonas comunes.

A estas 30 nuevas plazas se suman las obras de reforma de la actual Residencia de Mayores de La Dehesa, una actuación que permitirá incorporar 58 plazas adicionales.

En El Paso, por otra parte, avanzan las obras de ampliación del Centro Residencial de Mayores, que supondrán 12 nuevas plazas con una inversión de 945.000 euros.

Pero cuidar no significa únicamente tener una plaza

La ampliación de la red residencial es una parte de la respuesta, pero no la única. En La Palma también se ha abierto el debate sobre la necesidad de reforzar servicios que permitan a las personas mayores y dependientes continuar viviendo en sus hogares cuando sus circunstancias lo permitan.

La atención domiciliaria, los centros de día, los programas de respiro para las familias o los modelos de atención más personalizados forman parte de una discusión que está cobrando protagonismo.

No se trata, por tanto, de enfrentar residencia y domicilio. Cada persona y cada familia tiene unas necesidades diferentes y, en muchos casos, los cuidados van cambiando a medida que aumenta el grado de dependencia.

El reto también está en las familias

Detrás de cada plaza sociosanitaria hay una realidad que no aparece en las cifras: familias que organizan su día a día para cuidar de padres, madres o abuelos. La dependencia puede implicar acompañamiento constante, desplazamientos, adaptación de horarios y, en algunos casos, la necesidad de dejar de trabajar o reducir la jornada para asumir los cuidados.

Por eso, aumentar los recursos no solo supone atender a las personas mayores. También significa dar apoyo a quienes cuidan de ellas.

En este escenario, la formación de profesionales también adquiere importancia. En Puntagorda, por ejemplo, uno de los Programas de Formación en Alternancia con el Empleo previstos para 2026 está centrado precisamente en la atención sociosanitaria a personas dependientes y permitirá formar a 15 personas para trabajar en este ámbito.

Una red que tendrá que seguir creciendo

Se siguen incorporando nuevas plazas y proyectando infraestructuras que durante años han sido reclamadas, pero el envejecimiento de la población plantea un desafío que no se resuelve únicamente con una nueva residencia.

La cuestión será cómo construir una red de cuidados suficientemente amplia y cercana, capaz de responder tanto a quienes necesitan atención residencial como a quienes quieren permanecer en sus casas con los apoyos adecuados.

Porque detrás del debate sobre plazas, inversiones y proyectos hay una cuestión mucho más sencilla: cómo queremos que vivan nuestros mayores y qué recursos tendrá La Palma para acompañarlos cuando necesiten ayuda. Y ese es un reto que seguirá creciendo en los próximos años.

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