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San Miguel Arcángel, patrón de la isla de La Palma: cinco siglos de historia y devoción

Hay nombres que forman parte de la historia de un territorio hasta convertirse en símbolos. En La Palma, uno de esos nombres es San Miguel Arcángel. Cada 29 de septiembre, la Isla vuelve a encontrarse con una tradición que comenzó hace más de cinco siglos y que todavía hoy se mantiene viva en las calles, en las iglesias y en la memoria de generaciones de palmeros.

La relación entre San Miguel Arcángel y La Palma se remonta al 29 de septiembre de 1492, cuando Alonso Fernández de Lugo desembarcó con su expedición en Tazacorte, precisamente en la festividad del arcángel. Aquel acontecimiento quedó profundamente ligado al santo y marcó el inicio de una tradición que acabaría convirtiéndolo en uno de los patronos de la Isla.

En las proximidades del lugar del desembarco se levantó una primera ermita dedicada a San Miguel Arcángel, considerada una de las primeras construcciones religiosas de la Isla. Con el paso del tiempo, la devoción al arcángel se consolidó en Tazacorte y dio lugar a la actual parroquia de San Miguel, que mantiene viva una tradición vinculada a la historia de La Palma desde finales del siglo XV.

Un santo ligado al nacimiento de una nueva etapa

El desembarco de Fernández de Lugo no supuso por sí mismo la culminación de la conquista de La Palma, que se produciría meses después, pero el 29 de septiembre quedó asociado para siempre a aquel episodio histórico.

La vinculación fue adquiriendo tal importancia que la Isla llegó a ser conocida históricamente como San Miguel de La Palma. La figura del arcángel también quedó incorporada al escudo insular, concedido en 1510, donde aparece representado como una figura protectora y vinculada a la historia de la conquista. Por ello, la presencia de San Miguel trasciende así la devoución religiosa y su imagen forma parte de la propia representación histórica de La Palma.

Patrón de La Palma junto a la Virgen de las Nieves

San Miguel comparte el patronazgo insular con Nuestra Señora de las Nieves. La tradición de ambos patronazgos quedó reconocida oficialmente en 1952, cuando el papa Pío XII confirmó el patronazgo de las dos advocaciones sobre toda la Isla.

Dos fechas marcan desde entonces buena parte del calendario religioso insular: el 5 de agosto, dedicado a la Virgen de las Nieves, y el 29 de septiembre, festividad de San Miguel Arcángel.

Son dos celebraciones diferentes, pero unidas por una misma dimensión: la profunda presencia de la tradición religiosa en la historia y la cultura de La Palma.

Tazacorte vuelve cada septiembre a sus raíces

Si hay un municipio donde la figura de San Miguel adquiere una dimensión especial, ese es Tazacorte, que cada septiembre se prepara para sus fiestas patronales. Las celebraciones religiosas conviven con un amplio programa de actividades culturales y populares, convirtiendo durante varios días las calles de Tazacorte en un punto de encuentro para vecinos y visitantes.

Uno de los momentos más esperados llega con la celebración del 29 de septiembre, cuando tiene lugar la tradicional ofrenda institucional al patrón y los actos religiosos en su honor. La imagen de San Miguel sale también en procesión, recorriendo unas calles que durante siglos han sido testigo de esta devoción.

El color de los Caballos Fufos

Pero hablar de las fiestas de San Miguel en Tazacorte es hablar también de una de las tradiciones populares más singulares de La Palma: los Caballos Fufos.

Sus figuras de vivos colores recorren las calles acompañadas por música y por la participación de vecinos y visitantes. El desfile se ha convertido en uno de los grandes símbolos festivos del municipio y en una tradición profundamente arraigada en la cultura popular de Tazacorte.

Su historia está relacionada con la emigración palmera a Cuba y con las costumbres que regresaron a la Isla de la mano de quienes cruzaron el Atlántico. Con el paso del tiempo, los Caballos Fufos encontraron en las fiestas de San Miguel uno de sus grandes escenarios. El resultado es una celebración en la que se mezclan religión, historia, música, tradición y cultura popular.

Cinco siglos después

Han pasado más de 500 años desde aquel desembarco en Tazacorte. Han cambiado las generaciones, las costumbres y la propia sociedad palmera, pero San Miguel Arcángel continúa ocupando un lugar destacado en el calendario de la Isla. Su historia está escrita en el patrimonio, representada en el escudo insular y presente en las celebraciones que cada año vuelven a llenar de vida las calles de Tazacorte.

Quizá esa sea una de las razones por las que la festividad de San Miguel tiene una dimensión que va mucho más allá de lo religioso. Es una cita con la memoria de La Palma. Cada 29 de septiembre, cuando las campanas vuelven a sonar y San Miguel recorre las calles, la Isla recupera por unas horas el vínculo con una historia que comenzó en 1492.

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