Ángel Víctor Torres se corona como el líder político con mejor reputación del país

El estudio realizado por Thinking Heads ha tenido en cuenta a 5 líderes nacionales, los 17 presidentes autonómicos y a 6 regidores municipales, los de Madrid, Barcelona, Valencia, Sevilla, Zaragoza y Bilbao

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Ángel Víctor Torres, Presidente del Gobierno de Canarias

Después del presidente de Canarias los mejor valorados en este contexto de pandemia son los presidentes de Aragón, Javier Lambán (PSOE), y de Asturias, Adrián Barbón (PSOE). El siguiente presidente autonómico mejor valorado es el de Galicia, Alberto Núñez Feijóo, del PP.

El estudio apunta a que, en general, la reputación tiende a bajar dado que de los 28 líderes analizados solo la mitad consigue un mínimo reputacional y únicamente el presidente de Canarias, con 60,3 puntos, tiene lo que se considera una buena reputación (por encima de 60 puntos), pero indica también que los mejor valorados son los líderes autonómicos (50,5 puntos) y los alcaldes (50).

Lo que antes era un concepto puramente cualitativo, que se medía en términos de buena o mala reputación, se puede ahora cuantificar. Aplicando el modelo de reputación del líder político de Thinking Heads, a través de una serie de encuestas, con más de 5.806 casos recogidos sobre 28 políticos españoles (5 líderes de los principales partidos nacionales, los 17 presidentes autonómicos y los alcaldes de 6 grandes ciudades) se ha podido, por un lado, cuantificar por primera vez la reputación promedio de los líderes políticos españoles y desagregarla en las dimensiones y atributos que la condicionan, y, por otro lado, demostrar la influencia de este intangible sobre otros como el clima de opinión o la confianza en el partido. Pero, sobre todo, este estudio ha permitido hallar una correlación clara entre la reputación del político y la intención de voto al partido (Thinking Heads, Marzo 2021).

La buena reputación genera un círculo virtuoso:

si el líder está bien considerado, estimula la confianza en el partido y si el partido genera confianza, el líder tiene votos. Si no se cuida esta relación, se puede entrar en el círculo vicioso de la mala reputación.

Si una persona opina que el líder tiene buena reputación y además confianza en el partido, la probabilidad de que vote por el partido es del 54,8% (Thinking Heads, Marzo 2021).