Cáritas alerta del aumento de la vulnerabilidad en Canarias: la vivienda encarece la vida y agrava la exclusión

Cáritas Archipiélago Canario advierte de que más de 560.000 personas viven en exclusión social en Canarias pese al crecimiento económico y sitúa la vivienda y un empleo que ya no protege como los principales motores del problema. La organización reclama un “nuevo pacto social” y medidas estructurales para evitar que la precariedad se normalice.
Qué significa esto para La Palma
En una isla como La Palma, con un mercado de vivienda limitado y con familias que dependen de salarios ajustados, la lectura del informe apunta a un riesgo claro: cada vez más hogares pueden quedar “a un paso” de la exclusión si el coste de la vivienda y los suministros sigue tensionando las economías domésticas, incluso cuando hay empleo.
Además, Cáritas subraya que infancia, juventud, hogares encabezados por mujeres y población extranjera son algunos de los perfiles donde la exclusión golpea con más fuerza en el Archipiélago, una realidad que también interpela a los recursos sociales y comunitarios de La Palma.
Los datos que aporta el informe para Canarias
La nota de prensa resume resultados del IX Informe FOESSA y del informe territorial sobre Canarias: la exclusión social afecta a una de cada cuatro personas (en torno al 25,5%–25,6%), con un componente severo cercano al 9%.
El documento insiste en una “contradicción”: mejora la exclusión severa desde 2018, pero crece el “suelo frágil” de la integración precaria, lo que deja a más población expuesta ante cualquier golpe económico.
Vivienda: la principal puerta de entrada a la exclusión
Cáritas sitúa la vivienda como el gran foco: una de cada tres personas presenta algún rasgo de exclusión residencial en Canarias.
El informe relaciona esta presión con el sobreesfuerzo en vivienda y suministros y con situaciones de vivienda insegurao inadecuada, que agravan la desigualdad y empujan a hogares hacia escenarios de mayor vulnerabilidad.
Empleo: trabajar ya no garantiza estabilidad
El segundo gran motor, según la nota, es el empleo: se trabaja más, pero el trabajo no actúa como “escudo” por la debilidad salarial frente al coste de la vida, especialmente cuando la vivienda absorbe una parte creciente de los ingresos.
También se apunta a límites en la cobertura de medidas de garantía como el Ingreso Mínimo Vital para llegar a quienes están en pobreza severa.
Salud y redes de apoyo: otra brecha que se agranda
La nota señala que la salud refleja desigualdad: una parte de la población declara dificultades para acceder a medicamentos o tratamientos por falta de recursos, y se menciona el recurso a servicios privados por listas de espera o problemas de acceso.
Además, se advierte del deterioro de redes de apoyo y del aumento de problemas de convivencia y aislamiento en los entornos más frágiles.
Quiénes aparecen como más afectados
Según Cáritas, la exclusión alcanza a 1 de cada 3 niños y niñas, afecta al 30% de hogares encabezados por mujeres y llega a casi la mitad de las personas con nacionalidad extranjera, con barreras también de tipo cívico (derechos de participación).
“No fallan las personas, falla el sistema”
La presentación en Canarias —según recoge la nota— estuvo a cargo de Thomas Ubrich (Fundación FOESSA), con participación de representantes de las diócesis e instituciones vinculadas a Cáritas, y concluye con una llamada a respuestas estructurales centradas, sobre todo, en vivienda y empleo.