
A quienes madrugan para abrir el micro.
A quienes llegan tarde a casa porque “salió algo de última hora” y no hay cambio de turno.
A quienes se saben de memoria las curvas de la Cumbre porque cada día las hacen para cubrir una rueda de prensa, una romería o la historia de un vecino.
A todas y todos los periodistas y medios de comunicación de La Palma: esta carta es para ustedes.
Podríamos decir que hoy es el Día del Periodista y quedarnos en el mensaje fácil: “felicidades, gran labor, qué importante es la información”. Pero creemos que eso se queda corto.
Aquí, ser periodista no es solo un trabajo. Es vivir donde informas y seguir informando donde vives.
Es cruzarte en el supermercado con la persona a la que ayer le hiciste una pregunta incómoda en antena o en la calle. Es entrevistar a quien conoces desde chico, o a la madre de una amiga, o al vecino que te ve pasar todos los días. Es contar una historia sabiendo que detrás de cada cifra hay una casa, una familia, una finca, una tienda de toda la vida. Gente que, muy probablemente conoces.
En los últimos años, La Palma ha sido portada del mundo por motivos que ojalá nunca se repitieran: incendios, volcán, reconstrucción.
En los días del Tajogaite, la isla se llenó de cámaras, unidades móviles, directos especiales. Y estaba bien: había que mirar aquí.
Pero cuando los focos de fuera se apagaron, cuando ya no hubo conexión en prime time, quien siguió preguntando por las ayudas, por las fincas, por las casas, por los negocios, fueron ustedes, fuimos nosotros: los medios locales, las radios de aquí, la prensa que se queda cuando el resto se va.
Detrás de cada crónica, de cada entrevista, de cada magazine, hay algo que no sale en escaleta: el cansancio, la precariedad muchas veces, los recursos justos, la presión de llegar a todo porque aquí somos los que somos, y aun así la decisión de abrir cada día el micro para decir: “vamos a contar qué está pasando en La Palma”.
En tiempos de bulos, de audios de WhatsApp que se comparten sin respirar, de titulares que buscan el clic y no la verdad, el buen periodismo que se hace aquí tiene un valor especial: pone freno al ruido y pone contexto a lo que nos pasa.
Mientras las redes o en la calle dicen “me han contado que…”, los buenos medios llaman, contrastan, buscan la versión oficial, dan voz a quien no suele tenerla, traducen tecnicismos, preguntan: “Vale, pero esto… ¿qué significa para la gente de la isla?” Ese “qué significa para la gente de la isla” es el corazón del oficio en un territorio pequeño. Y es también el mejor antídoto contra la desinformación.
Dicho esto, compañeras y compañeros:
- Gracias a quienes hacen informativos a las siete de la mañana, cuando muchos aún no han puesto el pie en el suelo.
- Gracias a quienes conducen magazines donde cabe una entrevista política, un ganadero, una médica de familia, una asociación de barrio y una vecina que llama porque quiere decir algo en voz alta.
- Gracias a quienes salen con una grabadora o un móvil a la calle, a cubrir una rueda de prensa, una manifestación, una fiesta o un pleno eterno que casi nadie ve pero que decide cosas que nos afectan a todos.
- Gracias a quienes, desde periódicos, digitales, televisiones, radios grandes y radios pequeñas, hacen que la isla se escuche a sí misma.
Por todo eso, hoy, Día del Periodista en España, desde Onda Cero La Palma queremos que esta fecha sirva para algo más que para mirarnos al espejo. Queremos que sirva para agradecer y reconocer y que sea también una invitación a la audiencia palmera y canaria a valorar la información local, a apoyar a los medios de las islas, a entender que, sin periodismo aquí, en el territorio, La Palma se quedaría sin voz propia.