CC: “Mariano Hernández está haciendo realidad su empeño personal de acabar con la Transvulcania”

Imagen de Van Marty

CC advierte que el segundo intento de Mariano Hernández de privatizar la Transvulcania va a acabar con una de las carreras de montaña más importantes del mundo que era, además, el mayor evento de repercusión internacional de La Palma. 

Ya lo hizo en la edición de 2014 cuando, siendo consejero de Promoción Económica del Cabildo, dejó la carrera en manos de varias empresas grancanarias prescindiendo de los técnicos del propio Cabildo; y lo ha vuelto a hacer ahora como presidente dejando la carrera en manos de UTMB, una decisión que fue muy cuestionada desde el primer momento y que está dando muestras de sus desastrosas consecuencias.

El director de la carrera, Xavier Pocino, ha llegado a decir que este año será “una prueba” para empezar a crecer a partir del año que viene. Es decir, que UTMB va a cobrar 200.000 euros del Cabildo para hacer experimentos con una carrera que funcionaba extraordinariamente bien. 

Se han caído de la lista de participantes más de 50 corredores y corredoras de élite. No vendrá el triple campeón del mundo, Luis Alberto Hernando ni ningún ganador o ganadora de la Ultramaratón entre 2012 y 2019. Se han inscrito 700 corredores menos que en la última edición, que fue la de 2019.  Tampoco vendrán a cubrir la carrera la mayoría de los medios nacionales e internacionales especializados que vinieron en las anteriores ediciones.

Desaparece el Kilómetro Vertical, que era una prueba puntuable para la Copa del Mundo; han subido el precio de las inscripciones generando mucho malestar entre los participantes; han prescindido de patrocinadores canarios que siempre han apoyado esta carrera, como Cicar o Plátano de Canarias, y han prescindido también de empresas palmeras que prestaban otros servicios. Prescindirán, incluso, de los fisioterapeutas, a pesar de que este servicio es una de las condiciones del contrato con UTMB. 

Los despidos de personal de Sodepal que eran piezas fundamentales del engranaje de Transvulcania, tampoco han ayudado, mientras las quejas contra la organización se acumulan en las redes sociales echando por tierra en tan solo una edición el prestigio acumulado durante tantos años de esfuerzo.

Hemos pasado de tener una promoción internacional impagable, que daba a conocer los paisajes de La Palma entre miles de personas del mundo entero a celebrar este año una competición descafeinada, carente de interés mediático, justo cuando necesitamos más que nunca vender la imagen de la isla en el exterior. 

Tampoco han pensado en las repercusiones para el comercio y la hostelería, que en anteriores ediciones de la Transvulcania vivían una auténtica semana grande con la presencia de cientos de corredores de fuera que se desplazaban a la isla con sus familias y que llenaban los negocios locales.

Gracias al trabajo de mucha gente, Trasnvulvania se convirtió en muy pocos años no solo en una prueba deportiva de repercusión internacional y un evento que dinamizaba la economía, también puso en valor el patrimonio natural y paisajístico, tanto para los foráneos como para los palmeros y palmeras. Inició en el deporte de naturaleza a muchas personas que antes no conocían los parajes de nuestra isla y que ahora los disfrutan y los ponen en valor. Pero, sobre todo, Transvulcania se convirtió en un sentimiento de orgullo, algo nuestro, bien hecho que, por desgracia para todos, se está dejando morir.