La Palma

Cuando el paisaje cura: una ventana a La Palma dentro de la UCI

Las imágenes del fotógrafo Emilio Barrionuevo llenan de "vida" la Unidad de Cuidados Intensivos del Hospital.

En una UCI el tiempo no funciona igual que fuera. Las horas pasan lentas, la luz es distinta, los sonidos se repiten y el cuerpo —a veces también la mente— entra en un estado de vulnerabilidad absoluta. Por eso cualquier gesto que humanice ese espacio no es un detalle: es una forma de cuidado.

En el Hospital General de La Palma, ese cuidado tiene ahora forma de isla. Literalmente.

Las paredes de la Unidad de Cuidados Intensivos lucen grandes paisajes de La Palma, fotografías que muestran el azul del mar o el verde de un sendero. No son simples imágenes: son trozos de memoria, lugares en los que cualquier palmero ha estado alguna vez, espacios que llevan al cuerpo a un refugio conocido.

La idea nació del propio personal de la UCI. No desde un despacho, sino desde la experiencia diaria de quienes conviven con la fragilidad ajena. Entre ellos, la doctora Ana Trujillo, que vio con claridad lo que una mirada puede cambiar en un momento crítico.La idea es cuando un paciente recupere la conciencia, lo primero que encuentre no sea una máquina, una pared o un techo uniforme, sino algo que le recordara la vida afuera.

El fotógrafo Emilio Barrionuevo hizo posible esa visión. Puso su mirada —y su sensibilidad— al servicio del proyecto y lo resumió en una frase, publicada en sus redes sociales, que explica exactamente el porqué:

“Cuando los pacientes de la UCI abren los ojos y lo primero que vean sea un paisaje de La Palma es un motivo de paz, bienestar y tranquilidad para ellos. (…) Es hacer más llevadero el trance de estar ingresado y que veas paisajes en vez de frías paredes. Por ello, este tipo de iniciativas son muy importantes psicológicamente con y para el paciente.”

Las fotografías no curan una infección ni estabilizan una arritmia, pero sí pueden ayudar a calmar la mente, a reducir la ansiedad, a orientar al paciente que despierta desubicado. Pueden influir en algo tan esencial como la percepción de seguridad.

Y, en el fondo, eso también es medicina.

Más allá del beneficio clínico, el proyecto tiene otro valor: hace visible el vínculo emocional entre la isla y quienes la habitan. Porque el mar, los caminos y los bosques que aparecen en las fotos no son paisajes genéricos de catálogo. Son La Palma. Son lugares donde uno ha paseado, ha jugado de niño, ha visto amanecer o ha compartido un día con su familia.

También hay un impacto silencioso pero importante en el propio personal sanitario. La UCI es un lugar de tensión constante, de decisiones difíciles, de turnos que pesan. Trabajar rodeados de imágenes vivas, cálidas y reconocibles mejora el clima emocional del espacio y, por tanto, también la experiencia de quienes cuidan.

Este proyecto es pionero en la isla, aunque en otros hospitales de España ya se ha demostrado que humanizar los espacios críticos mejora la salud emocional del paciente y su capacidad para afrontar la enfermedad.

La iniciativa de la UCI del Hospital General de La Palma es, al final, una invitación a mirar el cuidado de otra manera: no solo como técnica o tratamiento, sino como acompañamiento profundo. Como esa mano que no siempre se ve, pero que sostiene.

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