Día Mundial de la Esclerosis Múltiple, ya afecta a 55.000 personas: ¿Cuáles son sus síntomas y tratamiento?

Cada 18 de diciembre se celebra en España el Día Nacional de la Esclerosis Múltiple. A diferencia del Día Mundial de la Esclerosis Múltiple este ha sido proclamado por la Asociación Española de Esclerosis Múltiple (AEDEM – COCEMFE) aunque con el mismo objetivo de aumentar la sensibilización de la sociedad con esta enfermedad y fomentar la investigación de nuevos tratamientos para la misma.
Se trata de una enfermedad crónica neuroinflamatoria del sistema nervioso central y afecta a cerebro y médula. Asimismo, se comporta como una enfermedad autoinmune donde las defensas del organismo atacan a la mielina. Según datos de la Fundación Esclerosis Múltiple Madrid actualmente afecta a 55.000 personas en España y 2.500.000 en todo el mundo.
En un artículo publicado por el servicio de Neurología de Centro Neurológico Antonio Alayón de Santa Cruz de Tenerife se explica la siguiente información sobre esta patología:
¿Qué es la Esclerosis Múltiple?
Es una enfermedad de causa desconocida y que está caracterizada por múltiples lesiones en el sistema nervioso central. La pérdida de la sustancia que rodea a los nervios, conocida como mielina, es el rasgo más característico y estas lesiones no aparecen todas al mismo tiempo, sino que lo hacen en brotes.
Habitualmente comienza entre los 20 y los 40 años, siendo en las mujeres en donde se aprecia una incidencia más alta.
¿Cuáles son sus síntomas?
Entre sus síntomas destacan la fatiga, problemas de visión, hormigueos, vértigos y mareos, debilidad muscular, espasmos y problemas de equilibrio y coordinación. Muchos de ellos son ‘invisibles’, como la fatiga, el deterioro cognitivo, la depresión y ansiedad, el dolor o los trastornos de la esfera sexual, pero impactan de manera muy importante en la calidad de vida.
La esclerosis múltiple puede presentarse y cursar con síntomas diferentes, según las localizaciones de las placas. El curso puede ser en brotes, con remisión parcial o completa (forma recidivante-remitente), o progresivo (forma primariamente progresiva). Hay personas que permanecen prácticamente asintomáticas, extensos años de evolución y hay otras con brotes frecuentes, o deterioro progresivo, marcado o incluso, con curso fulminante.
Por lo general, se presentan manifestaciones neurológicas como la fatiga, el deterioro intelectual (incluso en fases iniciales o formas benignas), las alteraciones del control motor, y episodios transitorios breves de síntomas repetidos. Estudios detallados han descubierto alteraciones del campo visual en más de la mitad de los pacientes sin antecedentes de neuritis óptica.
Entre los movimientos anormales descritos están todas las variantes: temblor de reposo, espasmo hemifacial, y temblor de movimiento. Los trastornos transitorios más frecuentes en la esclerosis múltiple son distonías, crisis epilépticas, dificultad para hablar, para caminar.
¿En qué consiste su tratamiento?
En general, los tratamientos orientados a mejorar los síntomas de la esclerosis múltiple no se consideran totalmente eficaces. A día de hoy, la enfermedad es incurable.
En una publicación de la propia AEDEM – COCEMFE, se detalla que la Dra. Celia Oreja-Guevara, jefe de Sección del Hospital Clínico San Carlos y Presidenta del Consejo Médico Asesor de AEDEM-COCEMFE, destaca que: “Ya se ha aprobado en algunos países el primer tratamiento dirigido a frenar la progresión de la enfermedad y está previsto que se apruebe en Europa en 2026. Este tratamiento, un inhibidor de la tirosina quinasa de Bruton (BTKi) y los similares, podrán enlentecer y reducir la progresión y, con ello, la discapacidad asociada”.
Con el tratamiento se pretende evitar la progresión de la misma y disminuir la intensidad de los síntomas y complicaciones de sus brotes. Por otro lado, los fármacos inmunomoduladores parecen constituir la alternativa terapéutica más eficaz de que se dispone actualmente. Estos fármacos consiguen reducir los brotes de la enfermedad en número y gravedad, y retrasan la progresión de la misma. No obstante, un porcentaje considerable de pacientes no responde a estos fármacos.
Finalmente, el ejercicio físico de forma regular resulta beneficioso, ya que mejora la función muscular y cardiaca y disminuye la rigidez.