Dos años de una erupción sin evacuación previa: en busca de la verdad

Se trata de un relato de los hechos acaecidos fundamentalmente en los días y horas anteriores al comienzo de catástrofe, y en los que llama la atención las contradicciones  y silencios de algunos políticos y científicos acerca de las razones por las que no se tomó la decisión de desalojar de forma general la zona donde había más probabilidades de que explotara el volcán.

La suerte y no la planificación

Es ya de sobra conocido que a pesar del despliegue de medios científicos y de personal de seguridad y emergencias a través del Plan de Emergencias Volcánicas de Canarias (PEVOLCA), la realidad es que solo el capricho de la naturaleza, la ruleta rusa del magma presionando bajo la isla, permitió que la erupción comenzara sin cobrarse vidas.

La lava emergió a cientos de metros de viviendas habitadas, pero pudo haberlo hecho bajo las propias viviendas de los núcleos urbanos del lugar, lo que podía haber provocado un número indeterminado de muertes.

La población más próxima al volcán tuvo que salir corriendo con lo puesto, pues la peligrosa explosión se produjo sin previo aviso, mientras los habitantes de lugar permanecían en sus casas confiando en los llamamientos a la tranquilidad de las autoridades y en que serían alertados con suficiente antelación para no exponer sus vidas a un grave riesgo y poder salvar enseres y objetos personales.

La erupción, en diciembre.

Por qué las autoridades de ese momento no elevaron el nivel de riesgo de la emergencia del amarillo en que se encontraba ese domingo 19 de septiembre de 2021 por la mañana al naranja pese a las señales evidentes de la naturaleza sobre la proximidad de la erupción sigue siendo una cuestión controvertida pero no explicada de manera convincente a la opinión pública.

Actas y grabaciones bajo llave

El contenido de las reuniones del comité científico asesor y el comité director -político- del Plan de Emergencias Volcánicas de Canarias (PEVOLCA) permanece bajo llave como si de un un secreto de Estado se tratase. El anterior Gobierno canario no accedió a entregar ni las actas detalladas ni las grabaciones de esas reuniones, alegando que no está obligado a dar esa documentación a los afectados, ni a medios de comunicación, ni hacerlas públicas pues no la considera de interés público.

Por tanto, la sociedad desconoce, por ejemplo, cuál fue el criterio en los momentos previos a la emergencia de cada una de las instituciones científicas asesoras, ni por qué las autoridades tres horas antes de la erupción habían descartado evacuar si, como ha trascendido, una parte de los miembros de ese órgano científico advertía de que el magma podía llegar a la superficie de manera inminente.

Cartel alusivo a la negativa del Gobierno canario a dar las actas y grabaciones del PEVOLCA.

Hay que tener en cuenta que en el PEVOLCA solo figura la evacuación en el nivel naranja, y pese a ello se optó por ordenar el desalojo a las personas con movilidad reducida en nivel amarillo, sin ninguna otra indicación para el resto de la población.

El enfado de muchos damnificados es evidente, y más cuando el discurso oficial desde entonces siempre pasó por alto el hecho de que no se alejó a la gente del peligro de una erupción hasta que esta ya había comenzado. Desde entonces se han hecho muchos reconocimientos institucionales y se han entregado muchas medallas, pero la población afectada ha podido observar poca o ninguna autocrítica por parte de autoridades y personal científico.

Por todo ello, este diario editado por la asociación Tierra Bonita gracias a los fondos recaudados por el libro Las otras historias del volcán, va a abordar estos asuntos en sucesivas entregas con ocasión del segundo aniversario de esta catástrofe.


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