El Ayuntamiento de Santa Cruz de La Palma destina 300.000 euros para estabilizar los taludes en Benahoare 

Con esta actuación se da continuación a la segunda fase de las obras para la reforma y rehabilitación del Área de Regeneración y Renovación Urbana (ARRU) de esta urbanización vecinal

El Ayuntamiento de Santa Cruz de La Palma destinará un total de  302.937 euros para acondicionar el entorno y estabilizar los taludes de la parcela A de Benahoare. 

Con ello, la concejalía de Urbanismo que dirige Bernardo López, da continuación a la segunda fase de las obras para la reforma del Área de Regeneración y Renovación Urbana (ARRU) de esta urbanización vecinal.

La empresa adjudicataria de los trabajos, Paramassi Ibérica, S.L; será la responsable de ejecutar en un plazo aproximado de mes y medio las actuaciones contempladas en el lote B del procedimiento administrativo y que comprende, la estabilización de los taludes del terreno en la parte trasera de los bloques en los que se va a intervenir (bloques 1 a 17) de la parcela A. 

El alcalde de la capital palmera, Asier Antona, indica que “estos trabajos constituyen una de las prioridades marcadas por el equipo de gobierno en este punto de la ciudad”. “Sin duda alguna, con esta línea de trabajo podremos dar certeza y tranquilidad a la comunidad de vecinos de los bloques de la parcela A, que durante años han mostrado su preocupación por posibles desprendimientos.”, explica Antona y “por eso, nuestro interés en mejorar este espacio”.

“Invertimos en seguridad y en calidad de vida”, explica el concejal de Urbanismo de Santa Cruz de La Palma, Bernardo López. En este sentido, comenta apunta que “las actuaciones para mejorar el entorno de las viviendas requieren de acciones previas, como es la aplicación de sistemas de ingeniería que refuercen la estabilidad de las paredes naturales que delimitan algunos bloques de viviendas de Benahoare”. 

La construcción y estabilización de taludes es una de las actividades más comunes en la actualidad, tanto en obras civiles como en construcción de infraestructuras o vías de comunicación. 

Con ello se minimiza el riesgo de posibles desprendimientos, garantizando la seguridad y permanencia en el tiempo de estas medidas de contención y sujeción ante fuerzas desestabilizantes provocadas por agentes externos de tipo geológico o climatológico, entre otros causantes.