El Cabildo pone el nombre del exárbitro internacional palmero Pedro Hernández Cabrera al pabellón de la Ciudad Deportiva de Miraflores

El Cabildo de La Palma designa el nombre del exárbitro palmero Pedro Hernández Cabrera al pabellón de la Ciudad Deportiva de Miraflores. Una decisión que fue aprobada en Junta de Portavoces el pasado mes de mayo haciendo un reconocimiento al excolegiado internacional de baloncesto. El presidente, consejero de Deportes y portavoces de la Institución han destapado una placa en el pabellón que ahora llevará el nombre de Pedro Hernández Cabrera.

El presidente insular, Mariano Zapata, destaca que “es de justicia que la isla de La Palma rinda un homenaje a este deportista que tanto ha hecho por los avances del deporte en La Palma, permitiendo perpetuar para la historia su legado y trayectoria como ejemplo de futuras generaciones. Su labor cambio por completo el arbitraje en España, pues con su pasión, entrega y esfuerzo dignificó la figura del árbitro, desde la humildad que tanto le caracteriza y su dedicación”.

El presidente destacó que la Ciudad Deportiva de Miraflores se trata de la instalación deportiva más antigua de la Isla, que ha sido escenario de grandes logros para el deporte palmero, vinculados principalmente al baloncesto, y que a partir de ahora rendirá homenaje a uno de los deportistas más importantes de la historia de la isla de La Palma.

Por su parte, el consejero de Deportes, Raúl Camacho, ha explicado que “Pedro Hernández Cabrera es sin duda la persona más relevante del baloncesto palmero en toda su historia, iniciando su trayectoria en la temporada 1969-70, con una carrera meteórica que lo hace llegar en la cúspide del arbitraje español e internacional llegando a ser el primer deportista olímpico palmero”.

“En tan solo tres temporadas, con poco más de 19 años, alcanzó la máxima categoría del baloncesto español, el equivalente a la actual liga ACB, convirtiéndose en el árbitro que más joven lo ha logrado”, añadió el consejero. 

Hernández Cabrera pasó 13 temporadas en Primera División, de donde se retiró voluntariamente en plena juventud deportiva a los 32 años, y dejando en su bagaje la participación en finales de la Copa del Rey, finales de Liga, de la Copa de Europa y siendo designado en 1984 para ser el representante del arbitraje español en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles. La intrahistoria del baloncesto español siempre contará que no pudo participar arbitrando la final en la categoría masculina al participar en ella la Selección Española.

Su última temporada en la élite, por voluntad propia, fue la de 1984-85, en los barruntos de la Liga ACB, en la que terminó dirigiendo los dos primeros enfrentamientos de la eliminatoria final por el título, por el sistema de play-off, entre el Real Madrid y el Joventut de Badalona.

Su labor federativa también fue importante para el asentamiento de los equipos de categoría nacional en la Isla, participando en la creación de la Federación Canaria de Baloncesto y llegando incluso a ser presidente de la insular entre los años 1995 y 1997. Precisamente en 1995, el Cabildo de La Palma le concede la Medalla de Oro en Sesión Plenaria Extraordinaria.

La Dirección General de Deportes del Gobierno de Canarias le ha reconocido su trayectoria deportiva con una placa en 2009 y el Estado le concedió la Medalla de Bronce al Mérito Deportivo ese mismo año. Sus propios compañeros lo han considerado uno de los cinco mejores árbitros del baloncesto español de la historia y es, junto al también canario Miguelo Betancort, el único colegiado español nominado al FIBA Hall of Fame.