El incendio genera una oleada de solidaridad y generosidad en La Palma

El martes, 17 de agosto de 2021, quedará en la mente de todos los palmeros como una huella imborrable de la que podría haber sido la mayor tragedia, producida por las llamas, en la isla. Pero, a la vez, los días posteriores serán recordados como aquellos en los que los palmeros se volcaron con los afectados de un terrible incendio que arrebató casas, vehículos, fincas y se convirtió en una jaula de llamas para muchos animales que no se pudieron poner a salvo.

 

Lo cierto es que el martes no comenzó bien, tras una noche de vientos intensos (hasta 92 km/h en Tijarafe y 80 km/h en El Paso), acompañados de un sofocante calor, muchos agricultores amanecían con la triste imagen de sus cultivos destrozados y el fruto de muchos meses de trabajo, en el suelo.

Sin embargo, las malas noticias fueron in crescendo a medida que las horas de una mañana ventosa y muy poco apacible avanzaban. Pese a las alertas y avisos vigentes, por altas temperaturas, vientos y riesgo de incendios forestales y pese a las recomendaciones para extremar las precauciones, ocurrió lo que tanto sentíamos que pasara: sobre las 12:00 horas se declaraba un conato de incendio en la conocida como «Recta de Padrón», cuyas causas se siguen investigando, pero apuntan a una presunta imprudencia de un conductor, que podría haber arrojado una colilla.

Las siguientes horas a esa primera noticia ya sabemos cómo transcurrieron. La lengua de fuego avanzó sin reparo hasta devorar y teñir de negro una superficie de 10 kilómetros de perímetro y unas 300 hectáreas, pertenecientes a los municipios de Los Llanos de Aridane y El Paso. Sin olvidarnos de los grandes daños materiales causados, que todavía se están cuantificando, aunque los primeros datos apuntan a unas 50 casas afectadas.

Sin embargo, en medio de la desesperación, de la tristeza, del dolor por lo perdido y de la impotencia por no poder evitar lo inevitable, hubo un rayo de luz que, aunque lejos de eclipsar los sentimientos negativos, permitió plantar cara a las llamas: la SOLIDARIDAD iluminó y marcó los pasos de la lucha contra el fuego, una contienda que tanto las administraciones públicas, como empresas, voluntarios y ciudadanía en general libraron conjuntamente y en una sola dirección.

Una vez ganada la batalla a las llamas y visto el aterrador escenario que dejaron, lejos de girar la cara, la ciudadanía ha vuelto a dar una gran lección de solidaridad y generosidad. El pueblo palmero ha tendido su mano para que los afectados por el incendio se agarren y no caigan. En redes sociales hemos visto mensajes de personas anónimas ofreciéndose a ayudar, así como múltiples iniciativas ciudadanas para realizar donaciones. Tanto es así que el Ayuntamiento de El Paso ha habilitado un punto de recogida de ropa, calzado y enseres para el hogar.

Imagen difundida en redes, donde se recogen las tallas de la ropa que se puede donar.

Asimismo, hace tan solo unos días, las protectoras de animales de la isla, que también han realizando una encomiable labor en este incendio, hacían un llamamiento para buscar casas de acogida, ya que muchos animales escaparon o se perdieron en medio del terror de las llamas y poco a poco habían ido siendo rescatados. Además, la protectora Aanipal aprovechaba también para poner una vez más sobre la mesa la necesidad de realizar un cambio en materia animal, con la constitución de un órgano y protocolo de evacuación, que permita contar con un lugar habilitado para estas situaciones.

Todas estas iniciativas ayudarán a paliar los primeros efectos del incendio, cubriendo necesidades básicas como es la alimentación, la higiene y ropa y calzado, porque no debemos olvidar que muchos palmeros se han quedado con lo puesto. Sin embargo, corresponde a las administraciones públicas facilitar ayudas económicas que permitan a los afectados reiniciar sus vidas lo antes posible y dejar atrás esta pesadilla que, afortunadamente, se saldó sin víctimas.