¿El principio del fin?: Ni lava, ni piroclastos, ni terremotos reseñables y emisión de SO2 extremadamente baja

Fuente: INVOLCAN

El Valle de Aridane amanece tranquilo y esto, después de casi tres meses de erupción volcánica, es, cuanto menos, un gran alivio. Rubén López, vulcanólogo del Instituto Geográfico Nacional (IGN) apuntaba a primera hora de la mañana la inexistencia de ningún observable eruptivo: ni lavas, ni piroclastos, ni terremotos reseñables, lo cual lo calificaba como «una gran noticia».

 

El Instituto Volcanológico de Canarias (INVOLCAN) también se congratulaba de informar a través de sus redes de que la emisión de dióxido de azufre (SO2) registrada ayer martes, a partir de las 14:00 horas, procedente del actual proceso eruptivo en Cumbre Vieja, se ha estimado como extremadamente baja (< 0, 06 kg/s o < 5 toneladas diarias). Asimismo, indicaban su deseo de que esta tasa de emisión se pueda confirmar durante los próximos díasí.

Desde el pasado 19 de septiembre de 2021 el Instituto Volcanológico de Canarias (INVOLCAN) ha estado monitorizando la emisión de dióxido de azufre (SO2), mediante el uso de sensores ópticos remotos tipo miniDOAS en posición móvil terrestre (sensores montados en un coche), aérea (en el helicóptero de la Guardia Civil) y marítima (en la patrullera de la Guardia Civil), procedente del actual proceso eruptivo en Cumbre Vieja. Desde el inicio de esta erupción se han realizado aproximadamente unas 400 medidas o transectos; una media de 4-5 diarias. La media de la distancia recorrida a lo largo de los transectos realizados ha sido de 7 km de distancia; por lo tanto, para la realización de estas medidas se han recorrido 2.800 kilómetros, se señala desde el INVOLCAN.