La Palma

El Remo «libre» de gases tóxicos, pero inaccesible por la situación en Puerto Naos

Cumbre Vieja se encuentra en fase post-eruptiva desde el pasado 13 de diciembre, pero, pese a que persisten algunos peligros volcánicos y que continúa registrándose actividad sísmica y geoquímica anómala, se considera que los riesgos que persisten están limitados y controlados con una prohibición de acceso de la población, como ocurre en algunas zonas del litoral del Valle de Aridane, donde el registro de elevadas emisiones de gases sigue imposibilitando la vuelta de muchos vecinos y vecinas a sus hogares, así como el reinicio de actividades económicas.

 

Puerto Naos y La Bombilla son los dos núcleos costeros en los que se sigue concentrando una gran cantidad de gases tóxicos, incluso, este pasado domingo el nivel de oxígeno llegó a estar al 15%, «un nivel muy bajo», tal y como señaló la consejera de Seguridad y Emergencias del Cabildo de La Palma, Nieves Rosa Arroyo, en los micrófonos de Onda Cero La Palma.

No sucede lo mismo en El Remo, que ya se encuentra «libre» de gases, por lo que se permite el acceso de personas mediante código QR, pero con una limitación, la de no pernoctar. Así, se seguirá restringiendo el acceso a este núcleo costero hasta que los registros de gases en Puerto Naos y La Bombilla -lugares por los que se tiene que pasar para poder llegar hasta el Remo- arrojen datos más positivos. No obstante, se contará con cámara fijas y portátiles que vigilarán la zona durante las 24 horas del día, que permitirá también hacer una valoración de los gases.

Desde esta semana, el Cabildo Insular de La Palma ha tomado las riendas de la gestión de la emergencia y ya se aplica el Plan de Emergencias Insular de la Palma (PEIN), homologado en la sesión de la Comisión de Protección Civil y Atención de Emergencias de Canarias de 15 de diciembre de 2003. La emergencia de protección civil, por lo tanto, persiste, pero se prolonga ya bajo la dirección insular, quedando la administración autonómica y el PEVOLCA en Situación de Alerta, a la expectativa de su evolución.

Pese a que se cuenta con un plan de emergencia, Nieves Roya Arroyo apela a la responsabilidad individual, porque, “por mucho que se tomen medidas de seguridad como la instalación de cámaras de fototrampeo, la puesta en marcha de un sistema de megafonía y de estaciones fijas de medición de gases” es imposible llevar a cabo un control total en todas las zonas afectadas por la erupción volcánica.

 

 

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