El reto de la ONU: reducir las emisiones de efecto invernadero a la mitad antes de 2023
El Grupo Intergubernamental de Expertos de Cambio Climático de La ONU (IPCC) ha elaborado un informe que concluye que limitar el calentamiento global a 1,5ºC será «imposible» sin una reducción «rápida y profunda» de las emisiones de gases de efecto invernadero en «todos los sectores». Plantea también la necesidad de dejar de usar carbón en 2050, reducir el uso de petróleo un 60% y el gas en un 70%.
Los escenarios evaluados en el informe advierten que es necesario que las emisiones alcancen su punto máximo antes de 2025, como muy tarde, y se reduzcan en un 43% antes de 2030, un período en el que el metano también tiene que reducirse sobre 34%. De esta manera «urge a la acción para que la limitación del calentamiento global al objetivo marcada por el Acuerdo de París no sea inalcanzable».
Además, para restringir el calentamiento global a unos 2ºC es necesario que las emisiones mundiales lleguen a su máximo también antes de 2025 y se reduzcan una cuarta parte para antes de 2030. Las temperatura global se estabilizará cuando las emisiones se sitúen en cero neto.
La situación no pasa desapercibida en Canarias ya que esta situación provoca la posibilidad se que se produzcan tormentas tropicales, como ocurrió con el Delta en el año 2005. Además, también produce aspectos como el desplazamiento hacia el Este del anticiclón de las Azores y las variaciones en las corrientes marinas.
Por otro lado, el informe ahonda en las infraestructuras y ciudades, cuyas zonas urbanas pueden crear oportunidades para aumentar la eficiencias de los recursos y reducir «significativamente» las emisiones. En este sentido, señala a esfuerzos de mitigación para ciudades establecidas y «emergentes» con medidas como el cambio del consumo de energía y materiales, la electrificación, la mejora de la captación y el almacenamiento de carbono en el entorno urbano.
Con respecto al transporte, el informe califica como «fundamental» la reducción de la demanda y el uso de las tecnologías de baja emisión. Así, destaca el uso de vehículos eléctricos alimentados con electricidad de bajas emisiones para el transporte terrestres, así como los biocombustibles sostenibles, que también pueden apoyar la mitigación en el transporte marítimo, la aviación y el transporte terrestre pesado junto al hidrógeno de bajas emisiones.