El volcán que nos puso «los pies en el suelo»

A los volcanes no hay que tenerles miedo, pero sí respeto, es lo que el científico experto en geoquímica del Instituto Volcanológico de Canarias (INVOLCAN), Pedro A. Hernández, ha resumido en los micrófonos de Onda Cero La Palma con una sencilla frase: “Debemos mirar al volcán con alerta, no con alarma”. 

Sin embargo, los días posteriores al 19 de septiembre sentimos terror. Esperábamos, tal y como ha comentado Hernández, que la historia del Teneguía se repitiera y vivir nuevamente un volcán calmado, sin apenas daños. Sin embargo, en 85 días aprendimos que las erupciones “pueden ser tal y como fue la de Cumbre Vieja”.

“Esta erupción nos ha puesto a científicos y a la propia administración los pies en el suelo” señalaba el científico experto en geoquímica y añadía que “muchas veces la sociedad canaria ha vivido mirando de espaldas al volcán”, pese a que INVOLCAN lleva ocho años desarrollando un programa educativo en todos los municipios de Canarias e insistiendo en la importancia de formar e informar a la población sobre el fenómeno volcánico. 

La erupción de Cumbre Vieja, que se dio por finalizada el pasado diciembre, es el primer proceso subaéreo de Canarias que se monitoriza completamente. “Esta erupción va a ser un antes y un después a la hora de entender el vulcanismo”. En pleno periodo post-eruptivo, un amplio equipo de cientiíficos, entre los que se encuentra Pedro A. Hernández, continúan monitorizando la deformación, sismicidad y gases. Concretamente, es a estos últimos a los que se les está prestando especial atención, tanto a los emitidos por el cono volcánico, como también en zonas alejadas y cercanas a la costa, como Puerto Naos o La Bombilla, donde hay emisiones anómalas de dióxido de carbono principalmente. Estos gases que han aparecido en esta zona están asociados a algún tipo de permeabilidad vertical o fracturación, que favorece el ascenso de ese gas volcánico hidrotermal. «En bastante sitios hemos medido cantidades bastante altas, que podrían ser incluso letales. Hay que hacer un esfuerzo por monitorizar estos gases y ver si van disminuyendo con el tiempo», indica.

Preguntado por el tiempo que tendrá que pasar para que los vecinos vuelvan a sus hogares en la zona costera, ahora mismo es imposible saber cuánto tiempo va a durar esta desgasificación, por eso se necesita un tiempo de monitorización para saber si van disminuyendo esas concentraciones.

El dióxido de carbono es un gas más pesado que el aire, por eso se acumula en las primeras decenas de centímetros de la atmósfera del suelo, sobre todo a menos de medio metro. Es un gas que si no se ventila, se acumula y es muy peligroso, desplaza al oxígeno, hace que baje la concentración de oxígeno y puede llevarla a niveles letales. En esa zona se han encontrado animales, insectos y reptiles muertos. Si se quiere entrar en algún edificio o garaje, es obligatorio realizar la ventilación para limpiar esa atmósfera y realizar las labores.