«Estamos apunto de dilucidar qué franjas horarias permitirían a los vecinos a acceder a La bombilla, pero no para vivir»

Involcan se encuentra inmerso en un experimento para lograr establecer los tramos horarios que favorezcan la ventilación natural y permitan acceder a La Bombilla y Puerto Naos, los núcleos afectados por los gases del volcán.

En este sentido, según cuenta el geoquímico y experto en gases, Pedro Hernández, se ha podido observar un inmersión térmica que hace que funcione la ventilación natural, ya que disminuye la presencia de CO2 en el exterior. Por el momento, se trata del horario entre las 11:00 y las 14:00 de la tarde.

Esto «no significa que los niveles de concentración hayan bajado» explica Pedro Hernández, argumentando que «los niveles de CO2 impiden absolutamente que se regrese a las casas para vivir». El científico pone como ejemplo que «se hizo una medición en una franja diferente y los niveles en la calle son muy altos y eso hace inservible la ventilación natural». En este caso serían, explica Pedro Hernández, las primeras horas de la mañana, en las que hay una importante presencia de gases en el exterior.

La dinámica que se sigue para el experimento, con permiso de los propietarios, el caso de la bombilla, ha sido seleccionar varias casas para realizar mediciones, donde había valores muy altos de CO2, y dejar la ventilación natural durante dos horas, algo que «ayudó bastante a reducir los niveles».

Pedro Hernández considera que está «apunto de dilucidar qué franjas horarias permitirían a los vecinos a acceder para realizar diferentes tareas», aclarando que «no para vivir». De esta forma, se establecería un horario para acceder y se abrirían las casas dos horas antes para ventilarlas.

En cuanto a la ventilación forzada, Pedro Hernández señala que «no se puede poner a 200 viviendas de forma continua» por el riesgo que supone «un fallo en la corriente eléctrica. La ventilación forzada, considera el científico, «se puede hacer en aquellos inmuebles donde no funciona la ventilación natural».

En el caso de Puerto Naos, también se está realizando este experimento, pero el personal es limitado y la zona más amplia, por lo que es más complicado. Pedro Hernández señala que se ha hecho medición a distintas alturas en varios edificios y que, aunque a medida que se sube la altura disminuyen los gases, el problema son las plantas bajas y «siempre hay que pasar por ahí».

 

Pedro Hernández: «las condiciones impiden absolutamente la vuelta a vivir en Puerto Naos y La Bombilla»