Excavaciones en Fuencaliente: «Justicia social para los que pensaron diferente»

En La Palma, entre 1994 y 2009 se han realizado cinco intervenciones arqueológicas, en las que se pudieron localizar un total de trece personas en distintas fosas colectivas.

Medio centenar de cuerpos de represaliados de la Guerra Civil fueron enterrados en los montes de Fuencaliente, de los cuales, señala la arqueóloga Laura Bencomo, solo “han aparecido los restos de trece”. Son, por tanto, treinta y siete los cuerpos que un equipo de cuatro especialistas -entre los que se encuentra Bencomo- espera poder encontrar a través de la realización de una excavación arqueológica en una zona de pinar en el entorno del Pino del Consuelo, un proyecto que la Consejería de Presidencia del Gobierno de Canarias ejecuta en el marco del acuerdo del Consejo Territorial de Memoria Democrática de 2023. 

Nieves Lady Barreto, consejera de Presidencia, Administraciones Públicas, Justicia y Seguridad del Gobierno de Canarias, señaló en los micrófonos de Onda Cero La Palma que con este proyecto se busca “hacer justicia social y dignificar a aquellos que no tuvieron la oportunidad de defenderse en aquel momento”. Es “un gesto que como sociedad le debemos a ellos y a su familia”. La entrevista al completo se podrá ver el lunes en las redes sociales de Onda Cero La Palma y en este digital. 

En La Palma, entre 1994 y 2009 se han realizado cinco intervenciones arqueológicas, en las que se pudieron localizar un total de trece personas en distintas fosas colectivas. La búsqueda de las víctimas de la Guerra Civil fue impulsada por Aralda Rodríguez, hija de Segundo Rodríguez, fusilado con tan solo 30 años cuando ella era tan solo un bebé, por llevarle comida a un hermano que estaba escondido, huyendo de los falangistas. Aralda fue presidenta de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica de La Palma hasta el momento de su fallecimiento en 2020. 

El primer hallazgo se produjo el 7 de mayo de 1994, cuando en el mismo entorno en el que ahora se realizan estas excavaciones, se encontraron los restos de cinco represaliados. Entre ellos, Francisco Rodríguez Betancor, último alcalde antes de que estallara la Guerra Civil. 

“Unos fueron a prisión o fueron fusilados, algunos aún duermen un sueño injusto en oscuras fosas. Otros corrieron con mejor suerte…”

Francisco Rodríguez Betancor, al igual que otros tantos palmeros, escribieron un capítulo de la historia de España. Tras el estallido de la Guerra Civil el 18 de julio de 1936, La Palma se mantuvo fiel al Gobierno de la Segunda República durante siete días, un periodo que luego pasaría a denominarse la Semana Roja. “A lo largo de tres años, mientras en la Península Ibérica se desarrollaba una larga y despiadada contienda, aquellos hombre y quienes formaron improvisadas redes de apoyo para auxiliarlos fueron cayendo en manos del Ejército, la Guardia Civil y los grupos paramilitares que operaban en la retaguardia”, escribió Alexis Ravelo en su libro Los milagros prohibidos. En sus páginas, este escritor canario prematuramente fallecido en 2023, explica que el destino de todos ellos fue diverso. “Algunos cumplieron largas sentencias de prisión o fuera fusilados”, otros, “duermen aún un sueño injusto en oscuras fosas sin epitafio”, como ocurre con los treinta y siete cuerpos que aún no han podido ser encontrados. Mejor suerte corrieron unos pocos que, indica Ravelo, “lograron resistir durante varios años o huyeron por mas tras largas peripecias”. 

No solo encontrar, sino también conservar y sensibilizar

Dentro de los objetivos de este proyecto, no está solo la excavación sino también el establecer medidas de protección para la conservación de hallazgos, si fuera necesario. El proyecto incluye, igualmente, la recopilación de testimonios orales de los residentes locales y familiares de víctimas.

Tras la excavación, se procederá a un análisis exhaustivo de los hallazgos, si los hubiera, y la preparación de informes detallados, de manera que se puedan difundir los resultados del proyecto para sensibilización de la ciudadanía y honrar la memoria de las víctimas de la represión.

La actuación se encuadra dentro de la línea 1 de la dotación prevista por la Secretaría de Estado de Memoria Democrática como transferencias a las comunidades autónomas con el fin de realizar tareas de búsqueda, identificación y dignificación de personas desaparecidas durante la Guerra Civil y la dictadura.