La concejalía de Patrimonio acomete trabajos de mantenimiento del mosaico Nitrato de Chile de Santa Cruz de La Palma

El Ayuntamiento de Santa Cruz de La Palma, a través de la concejalía de Patrimonio que dirige Manuel Garrido, ha llevado a cabo trabajos de mantenimiento del mosaico vidriado Nitrato de Chile, uno de los elementos icónicos del acervo cultural capitalino. 

Tras la restauración acometida en 2020, las labores ejecutadas en esta última actuación han consistido en retocar y fijar algunos de los colores más afectados ante la exposición continua a los factores atmosféricos, como es el caso del amarillo, uno de los predominantes en la gama cromática de esta pieza publicitaria que un emblema de la ciudad y con la que se identifican las vecinas y vecinos del municipio. 

La empresa In Situ, responsable de su primera restauración, ha sido la encargada de realizar este mantenimiento para que esta pieza pueda lucir adecuadamente, de forma que en esta actuación ha realizado una limpieza general del mosaico, ya que presentaba acúmulos de ceniza entre las juntas de los azulejos, así como la reparación de una pequeña grieta en uno de sus azulejos. 

El edil de Patrimonio, Artesanía y Cementerio, Manuel Garrido, señala que con “estos trabajos son fruto del compromiso del actual equipo de gobierno por conservar los bienes muebles de Santa Cruz de La Palma, especialmente en aquellos que por sus diferentes características requieren de un mantenimiento continuo”. 

En esta línea, el área de Patrimonio se encuentra trabajando en futuras actuaciones en otros espacios de la ciudad y bienes en aras de preservar su estado de cara al futuro y minimizar el efecto de agentes externos. 

Nitrato de Chile, un emblema comercial icono de Santa Cruz de La Palma 

La fachada sur de la casa Cabrera Gutiérrez (calle O’Daly, 54) aparece decorada con un cartel publicitario en cerámica vidriada y policromada del abono ‘Nitrato de Chile’, convertido en emblema comercial de la calle O’Daly. 

El mosaico realizado en cerámica vidriada está compuesto por un total de 270 unidades de azulejo, con una superficie de 10,80 metros cuadrados. La obra es una pieza maestra del diseño Art Deco, creada hacia 1929 por el entonces joven estudiante de arquitectura Adolfo López-Durán Lozano, posteriormente catedrático de Dibujo de Formas de la Escuela Superior de Arquitectura madrileña.