La Palma respira aliviada: Se acabó ¡por fin! la erupción volcánica

Hoy podemos dar la noticia más esperada desde aquel 19 de septiembre. 85 días y 8 horas ha durado el otoño volcánico en La Palma, tal y como lo ha definido Julio Pérez, consejero de Seguridad y Emergencias del Gobierno de Canarias, quien ha confirmado la finalización del proceso volcánico. Han sido diez días de ilusión contenida. El silencio nos invitaba a soñar con el final de la erupción volcánica, los científicos -que hoy han decretado la muerte del volcán-, nos pedían tiempo y prudencia, pero la estabilidad en los datos nos permitía ir restando días. Jamás una cuenta regresiva había sido tan deseada.
Los palmeros y palmeras no podremos olvidar este 25 de diciembre, en realidad, seremos incapaces de recordar el 2021 sin la sombra del volcán. La Navidad en La Palma nunca había traído consigo tantos sentimientos contradictorios: felicidad y calma por una erupción dormida, soledad y vacío por todo lo perdido e incertidumbre por lo que vendrá a partir de ahora.
La bestia ya no ruge y es un gran alivio, pero, desde este preciso momento, La Palma tiene por delante un gran reto, quizás, el más complejo de las últimas décadas: reconstruir el Valle de Aridane para sanar una sociedad. Tres meses de erupción, más de cien días de emergencia volcánica han dado para mucho. Más de 1600 edificaciones destruidas, según Catastro, unas 400 hectáreas de cultivos cubiertos por la lava y más de 73 kilómetros de vías afectadas.
Pero no solo debemos entrar a valorar las pérdidas materiales, sino también las fisuras que esta erupción ha dejado en la salud mental de la Isla. Su reconstrucción no pasa únicamente por recuperar infraestructuras y reiniciar la economía, sino que va mucho más allá de lo puramente material. La salud mental de los palmeros está gravemente herida, urge reforzar los recursos, para poder continuar prestando asistencia, acompañando y proporcionando herramientas para reconstruir almas.
Mientras movemos las primeras fichas de la recuperación, debemos tener muy presente que la emergencia volcánica no ha acabado. Los niveles de gases continúan siendo altos y, por tanto, son una amenaza para la integridad de las personas. Instituciones, científicos y equipos de emergencia seguirán trabajando, como lo han hecho hasta ahora, hasta que el Valle en tu totalidad vuelva a ser un lugar seguro. A cada uno de los profesionales que han puesto sus conocimientos al servicio de la Isla, a todos los que han velado por la seguridad de un pueblo, a toda la sociedad que han arrimado el hombro para que las terribles consecuencias de esta erupción fueran las menos posibles, GRACIAS. Esta noticia solo la podemos terminar dando las gracias.
