La Plataforma de Afectados por el Volcán critica el «espectáculo» con la entrega de casas contenedor, «tardías» y «no adaptadas»

El Gobierno canario entregó este lunes 14 de noviembre en Los Llanos de Aridane 44 viviendas contenedor provisional, a otras tantas familias que perdieron su única casa en la catástrofe volcánica de 2021. La Plataforma de Afectados por la Erupción critica que la entrega de llaves se convirtiera en «un espectáculo»  con medios de comunicación, y que estas  se entreguen 14 meses después del inicio de la erupción, al tiempo que denuncia que algunas no estén adaptadas a personas con discapacidad.

Los afectados por la erupción recibieron las llaves y los boletines de agua y luz de manos de la directora del Instituto Canario de Vivienda (ICAVI) y del concejal de Urbanismo del Ayuntamiento de Los Llanos de Aridane, Manuel Perera, que cedió el suelo sobre el que se han instalado estas nuevas casas en la zona conocida Camino de Los Choriceros. También estuvo presente el coordinador del Registro Único de Afectados, Sergio Matos.

El ICAVI comenzó en abril las obras de urbanización del terreno y de instalación de estas viviendas modulares tipo contenedor, que se traen en barco desde Galicia, tras finalizar el Ayuntamiento las obras de desmonte del suelo cedido.

Las otras 41 viviendas modulares de las 85 tipo contenedor adquiridas se están instalando en una parcela anexa a estos terrenos y se entregarán en las próximas semanas.

La tristeza era la tónica entre muchos de los inquilinos de estas casas provisionales, y en algunos una emoción contenida, porque han sufrido hasta ahora una odisea, y aún les queda una espera de al menos tres años para poder contar con una casa definitiva, de cemento. Así los mostraron las cámaras de televisión, que por más que buscaban felicidad no la encontraron en los rostros de los adjudicatarios.

Incluso Argensola, que lleva 5 mudanzas y va en silla de ruedas y era una de las que puso buena cara ante los periodistas,  afirmó que ahora al menos puede estar «tranquila» en un sitio, pero fue sincera al denunciar que «han tardado mucho, han tardado demasiado» en darle esta solución provisional, según recoge Canarias Radio La Autonómica.

La directora del Icavi, Maribel Santana, ha declarado que «cualquier cosa después de la erupción llega más tarde de lo deseado», pero ha puesto énfasis en que «las hemos terminado en siete meses, cuando una vivienda tradicional tarda de dos a tres años».

No lo ve así la portavoz de la Plataforma de Afectados por la Erupción en Cumbre Vieja, Fátima Ramos, quien considera que esta solución habitacional de emergencia llega «tarde», casi 14 meses después del inicio de la erupción, y 11 después de si finalización.

La plataforma se muestra muy decepcionada con que esta entrega de llaves se convirtiera en «un espectáculo» con medios de comunicación, «un acto de propaganda innecesario», lo que, a su juicio, «demuestra falta de ética» de las Administraciones publicas, dado el drama por el que están pasando las familias adjudicatarias de estas casas, por esta catástrofe volcánica.

Ramos critica además que este tipo de viviendas metálicas no son las «dignas» para estas personas y advirtió de que varias ocupadas por personas con discapacidad no están adaptadas, y comenta el caso de una adjudicataria con movilidad reducida cuya silla de ruedas no cabe por la puerta.

Además, mostró su extrañeza por que, si se trata de viviendas en régimen de arrendamiento, tengan que ser los adjudicatarios los que deban contratar la luz y el agua.

Visocan se encuentra también realizando obras de acondicionamiento de un edificio recién adquirido en Breña Baja para dar respuesta a otras 40 famiias con pisos que podrían entregarse en diciembre, por lo que, en total, el Gobierno de Canarias habrá entregado 301 viviendas a familias afectadas a finales de este año.

Las personas que han recibido una de las 44 viviendas de tipo contenedor tienen derecho además a la ayuda por valor de 10.000 euros que da el Ministerio de Derechos Sociales para compra de enseres con los que amueblar su nuevo alojamiento.