La situación de la vivienda en La Palma: «Y ahora, ¿dónde vivo?»

La erupción volcánica ha vuelto a poner sobre la mesa el debate de la situación de la vivienda en La Palma.Los palmeros y palmeras se enfrentan a una subida de los precios de los alquileres, a la falta de casas disponibles o al alza en los precios del suelo, que dificultan el acceso a un hogar. Pero, ¿cuál es la solución?

Foto: Archivo Onda Cero La Palma.

Seis meses después de la erupción volcánica, son muchos los afectados que se siguen preguntando dónde van a vivir a partir de ahora. La Palma ya venía sufriendo una grave crisis de vivienda, que el volcán de Cumbre Vieja y sus terribles consecuencias no han hecho más que incrementar, dejando a cientos de personas sin casa.

 

El pasado mes de febrero, el Pleno del Parlamento de Canarias convalidaba, con la abstención de la portavoz del Grupo Mixto, Vidina Espino, el decreto ley urbanístico del Gobierno de Canarias, que permite la reconstrucción de la primera vivienda en La Palma arrasada por el volcán. Esencialmente el documento da la opción de construir en cualquier suelo rústico en los tres municipios del Valle de Aridane -El Paso, Tazacorte y Los Llanos de Aridane-. Aunque el presidente del Gobierno de Canarias, Ángel Víctor Torres, anunció en la última Comisión Mixta para la Reconstrucción de La Palma, celebrada el pasado 12 de marzo, que los afectados, que ya cuenten con suelo rústico en otras zonas de la Isla antes de la erupción, podrán construir su vivienda en estos terrenos. 

Sin embargo, Onda Cero La Palma ha podido hablar con afectados que se encuentran en plena búsqueda de terrenos rústicos para construir en la zona del Valle, sin éxito, hasta el momento, por el incremento de precios que han experimentado las parcelas, llegando a alcanzar los 90 euros por metro cuadrado, cuando antes rondaban los tres euros. Pero no solo los precios de los terrenos se han disparado, con los alquileres ha ocurrido prácticamente lo mismo, una problemática que encuentra su origen en la escasez de vivienda en el Valle y la creciente demanda, tras la erupción. Y aunque el Gobierno de Canarias ya ha informado de que los afectados por la erupción podrán acogerse a las ayudas al alquiler «antes de que acabe marzo», son muchas las voces contrarias a esta medida, ya que se entiende que lejos de estabilizarse los precios, estos no harán sino seguir subiendo.

El pasado 5 marzo, un grupo de  palmeras y palmeros organizaron y convocaron de manera libre y autónoma un debate en el que se puso sobre la mesa el difícil acceso a la vivienda que existe en la isla: la subida de los precios de los alquileres, el aumento del número de viviendas dedicadas al turismo, la falta de casas disponibles o el alza en los precios del suelo, entre otros. En plena plaza de Argual, afectados coincidían al afirmar que “sentimos que los recursos se han volcando en proteger al plátano y al turismo. Aunque es importante porque vivimos de esto, la prioridad deberían ser las personas”. 

Precisamente este foro contó con la participación del economista Pedro Higinio Álvarez, que también visitó los estudios de Onda Cero La Palma, donde calificó la situación de la vivienda en la Isla como “preocupante”, tornándose crónica, entre otras cosas, por la falta de construcción de vivienda protegida, por la falta de suelo y por la especulación, haciéndose especialmente latente en el Valle de Aridane, una vez pasada la erupción volcánica. Sin embargo, señala que “todavía no ha pasado el tiempo suficiente para calibrar la verdadera gravedad”. 

¿Y qué ocurre en el Este de La Palma?

Al conocer la situación que se vive en el Valle de Aridane nos preguntamos si la zona Este de la Isla ha experimentando algún cambio. Profesionales del sector inmobiliario de esta zona confirman que la demanda de suelo y vivienda ha aumentado, tras la erupción volcánica. “Hay más interés que antes”, pero “ la realidad es que fabricar por esta zona es la última opción de los afectados”, algo que califican como “normal”, porque no quieren desvincularse del lugar donde siempre han vivido y donde tienen sus trabajos, sus familias y sus vidas. “Para algunos que han comprado por esta zona ha sido duro el cambio, pero poco a poco se están adaptando muy bien y vuelven a tener ilusión”, afirman.

Sobre la subida de precios, los profesionales consultados señalan que al principio de la erupción se mantuvieron estables, incluso, los propietarios fueron bastante flexibles bajando precios, dejando entrar con mascotas a los afectados por el volcán y dando muchas facilidades. Pero, con los meses, en el mercado de compra-venta “sí hemos visto cómo las nuevas propiedades han ido subiendo por la gran demanda que hay”.

El incremento de los precios en el Valle también ha llevado a que muchos afectados ”se den por vencidos” porque no consiguen adquirir terrenos en esta zona y optan por vivir en el Este. Aunque, “también tenemos clientes que no quieren volver a ver todos los días el volcán, por todo lo que les recuerda” y deciden emprender una nueva vida al otro lado.

Llegados a este punto, ¿es posible la regularización de precios?

Tras la erupción volcánica en La Palma, el debate sobre la regularización de los precios ha vuelto a salir a la luz. Sin embargo, Pedro Higinio Álvarez asegura que “con la legislación actual, la limitación de precios es muy difícil de intervenir y, por tanto, las administraciones públicas pueden hacer poco”, porque, si nos referimos a alquileres, el acuerdo no deja de ser un pacto entre particulares.

Mariano Hernández Zapata, presidente del Cabildo de La Palma, en una entrevista en Onda Cero La Palma, también hablaba sobre su postura en cuanto a la regularización. Mientras que en lo relacionado con los precios de los terrenos rústicos, Zapata aseguraba que “se regularán solos, porque en el Valle de Aridane hay una oferta importante de este tipo de terreno”, en lo referente a los precios de los alquileres, apuntaba a una mayor complejidad porque para conseguir una estabilización de los precios “la administración tiene que construir vivienda pública” y recordaba que “en La Palma hace más de 15 años que no se cuenta con nuevas promociones” y “por eso estamos en esta situación de alza de precios”. 

Profesionales del sector inmobiliario en La Palma han asegurado a este medio que una posible solución pasaría por la compra de terrenos por parte de las administraciones pública, para luego adquirirlos a un precio justo, una propuesta que, según aseguró Zapata en los micrófonos de Onda Cero La Palma, ya ha sido tratada. Sin embargo, para los profesionales consultados, poner a disposición de los afectados suelo público o incrementar la inversión en vivienda pública no sería suficiente para frenar la especulación, porque “es un problema que se da en La Palma desde hace años”.

“Hay que remontarse hasta la última crisis del ladrillo, allá por el 2008, para darse cuenta de que no se ha hecho obra nueva, y dependemos de las viviendas de segunda mano, por lo que se necesitaría nuevas promociones para que la gente tenga posibilidades de comprar”. Además, señalan que a esta situación hay que sumar que para poder conseguir una hipoteca los bancos piden un importante ahorro, que oscila entre un 20 y un 30%. Esto, a día de hoy es muy difícil, los sueldos no son tan altos, la gente joven tarda mucho en entrar de forma estable al mercado laboral, y también vivimos en una sociedad de consumo donde apenas se ahorra. Por lo que mucha gente opta por el alquiler como primera opción. ¿Esto qué ha provocado?, se preguntan desde el sector inmobiliario, que haya crecido también la demanda de alquiler y hayan subido los precios, por lo que las familias entran en una espiral de gasto donde es casi imposible ahorrar para comprar una vivienda. “Es algo muy complejo, donde entran muchos factores”, afirman. 

Construcción de vivienda sí, pero consolidando los espacios urbanos que ya existen en el Valle de Aridane

Pedro Higinio Álvarez plantea dos aspectos importantes a la hora de llevar a cabo la reconstrucción y creación de nueva vivienda. En cuanto al suelo rústico, la postura del economista no es otra que la realización de un pacto insular para la protección del suelo rústico, reservándolo para el desarrollo de la actividad agropecuaria. 

“El Valle no puede seguir soportando el picoteo de territorio, por cuestiones territoriales, sociales, económicas y de gestión de servicios públicos”. De este modo, el decreto ley urbanístico del Gobierno de Canarias, que permite construir en suelo rústico a los afectados, lo que va a propiciar es una subida de precios y más especulación, indica.

Por esto, según el economista, la generación de vivienda nueva en el Valle de Aridane debería tender a consolidar los espacios urbanos que ya existen en esta zona de la Isla, donde se cuenta con multitud de edificaciones que quedaron sin culminar cuando estalló la pasada crisis. Son las administraciones públicas las que tendrían que llegar a acuerdos con particulares para que aquellas viviendas que no estén acabadas y aquellos suelos que no estén edificados, puedan ponerse a disposición de la construcción de nueva vivienda protegida. Además, Álvarez indica que de hacerse “tendría una serie de aspectos positivos, en cuanto a la prestación de servicios públicos locales o la consolidación de una masa crítica para la actividad comercial, entre otras cuestiones”.

Así, afirma que “el sentido común nos dice que si en el núcleo de Los Llanos de Aridane, que es el más grande del Valle, hay numerosos solares que llevan años sin urbanizar y ahora se quieren sacar al mercado, aprovechando un aumento de precios y especulando, si se hace una expropiación -aunque reconoce que la palabra suena un poco fuerte- para una infraestructura pública, con más razón se debe hacer para la vivienda, que es un derecho constitucional, que nunca se ha terminado de cumplir ni en Canarias ni en el resto de España”. En este sentido, Álvarez ve viable un posible acuerdo entre administración y propietarios para que juntos fijen un justiprecio y se cedan esas propiedades, aunque admite que se trata de una postura políticamente valiente, que implica solidaridad y pensar a nivel global, ya que se evita la especulación en en suelo rústico y que solo sean las personas con recursos las que puedan acceder a terrenos y viviendas. “Mientras que el resto tienen que esperar a que la administración construya vivienda protegida, que lleva años sin hacerse en la cantidad que se necesita”, afirma.

El debate está sobre la mesa, tras la erupción volcánica y en plena crisis de la vivienda, ¿conseguirá La Palma poner solución a esta situación? Lo veremos con el tiempo.

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