¿Me conoces, mascarita?: Una tradición carnavalera en desuso

Le proponemos que haga un ejercicio de memoria: ¿Cuándo fue la última vez que vio una mascarita?

Las mascaritas es una tradición carnavalera que forma ya parte de nuestro recuerdo. Se cree que el origen de esta costumbre estaba en la escasez de recursos, que llevaba a enfundarse una careta y un sobretodo e irse casa por casa pidiendo con voz impostada para no ser reconocidos. Verdad o no, lo cierto es que año tras año se preparaban caretas de papel y vestimentas improvisadas primero y, después, disfraces más elaborados, para pedir huevos, pan dulce o “un durito”. 

¿Vestirse de mascaritas ha sido siempre cosa de niños? ¡Claro que no! Los adultos aprovechaban las fiestas carnestolendas para ocultar su identidad y liberarse en épocas en las que divertirse no estaba precisamente bien visto. Acudían, sobretodo, a las salas de fiestas de la época. 

Para ocultarse aprovechaban desde retales de telas hasta sábanas, además de caretas que hicieran difícil reconocer a la persona que se encontraba tras la máscara. Como hemos comentado, había quién se limitaba a pedir la voluntad, pero también quién aprovechaba para divertirse bailando o poniendo en “apuros” a familiares y amigos, preguntando aquello de “¿me conoces mascarita?”

¿A quién le amarga un dulce en Carnaval?

El rico olor del pan dulce, el arroz con leche o las sopas de miel impregnaban los hogares. Su preparación ya era por si sola una fiesta, pues las familias aprovechaban el amasado y horneado para reunirse y disfrutar de una más que grata compañía. Por supuesto, de estas jornadas de pastelería salían deliciosos manjares que luego compartían también con las mascaritas que tocaban a la puerta. Por no hablar de que muchos de estos postres se realizaban con los huevos que las mascaritas conseguían reunir tras visitar a vecinos, familia y amigos y pedirles con esa voz tan característica “un huevito”. 

¿Dónde quedaron las mascaritas?

Le proponemos que haga un ejercicio de memoria: ¿Cuándo fue la última vez que vio una mascarita? Como se señalaba al principio de este artículo, las mascaritas ya pertenecen al recuerdo de aquellos nostálgicos, que con la llegada del Carnaval vuelven a rememorar los días en los que las calles y caminos se llenaban de pícaros y simpáticos personajes, cuyos disfraces eran, en muchas ocasiones, imposible de descifrar. Tradiciones que han quedado aletargadas, siendo un mero recuerdo para algunas generaciones y, para otras -las más jóvenes- un absoluto desconocido. Son, sin duda, una muestra más de nuestra identidad y acervo cultural, ¿por qué no recuperarlas?