Para Soler el túnel de trasvase sigue siendo la solución, incluso después de la erupción volcánica
La erupción volcánica ha acentuado el debate sobre la situación del agua en la isla de La Palma, sobre todo, después de que las coladas dejaran sin suministro a una cantidad considerable de cultivos de plataneras. La solución a este problema fue la instalación de desaladoras en Puerto Naos. Sin embargo, Carlos Soler, Doctor Ingeniero de Caminos, Canales y Puertos, mantiene que las aguas desaladas «aun teniendo bajos contenidos en sales, generan problemas en las raíces de las plantas, debido al desajuste de los contenidos en sodio, respecto a los restantes cationes y en el abasto urbano».
Para Soler, «solucionar la demanda del agua en el Valle de Aridane por una galería del túnel de trasvase y desde Las Breñas hacia Fuencaliente por la otra, es resolver el problema del agua en la isla».
Así, defiende que el agua de las galerías es de mejor calidad sin problemas para riego ni para abasto urbano. De hecho, la calidad del agua de la galería de Breña Alta es válida para embotellar. No ocurre lo mismo con la calidad del agua de los pozos, que es ya actualmente mala y en muchos casos roza la aceptabilidad para el abasto o para la agricultura.
El agua de las galerías se reparte por gravedad, por lo que su transporte hasta las zonas de la mayor parte del consumo se hace sin coste alguno. El agua de los pozos hay que bombearla hasta la cota 400, mientras que el agua de las desaladoras no solo hay que bombearla hasta esa cota, sino que antes hay que producirla con costes equivalentes a un bombeo de 700 metros de altura. Los costes de estas elevaciones y producción de agua son de consumo eléctrico, con lo que están supeditados a la fluctuación de precios de las empresas eléctricas, apunta también Soler.
Por el contrario, la perforación y la extracción del agua del trasvase no genera ningún aumento del consumo eléctrico insular. Mientras que el aumento de la extracción de agua de pozos o la producción de agua desalada generará un enorme incremento en la potencia eléctrica, a la vez que produce un mayor consumo energético. Por ende, el incremento del consumo genera una mayor contaminación por aporte de CO2 y demás componentes asociados por el aumento del consumo y quema de petróleo.
En este sentido, también apunta que «el empleo de agua desalada genera una contaminación por vertidos de salmuera en el litoral insular, con aportes de caudal de aguas hipersalinas al litoral, equivalentes a algo más de las aguas desaladas que producen.
Por esto, es claro al afirmar que «las únicas aguas que aseguran una solución sostenible en la isla de La Palma son las aguas subterráneas captadas mediante galerías, ya que han demostrado en 150 años de historia que los caudales los mantienen constantes a la vez que su calidad por extraer recursos». Tanto los bombeos desde los pozos como las desaladoras al consumir electricidad y esta depender del petróleo, están quemando reservas.
Respecto a la construcción de la galería, señala que «la tecnología es totalmente canaria», por lo que no depende de componentes o técnicos ajenos al archipiélago e incluso a la isla. La tecnología y los repuestos de bombas y especialmente de las desaladoras son totalmente ajenos a Canarias, lo que genera una dependencia con el exterior.
La única solución para mejorar la calidad del cultivo palmero y devolverle la fama que antaño tuvo de ser el mejor plátano de Canarias, es a base de aportar agua barata y de excelente calidad. Esas dos premisas solo la cumple el agua del acuífero del Arco de La Cumbre, el mejor acuífero de Canarias.