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Publicada la nueva Ley de Volcanes de Canarias: qué implica y cómo ayudará a gestionar futuras erupciones

La norma reconoce el derecho a la reconstrucción y compensación de los afectados por erupciones volcánicas en Canarias. La Ley 5/2025 se aplicará retroactivamente al volcán Tajogaite y refuerza la recuperación integral de La Palma.

La erupción del volcán Tajogaite en 2021 cambió para siempre la realidad de La Palma. Aquel suceso dejó constancia de que Canarias necesitaba una hoja de ruta clara para afrontar desastres naturales de origen volcánico. Cuatro años después, se publica la Ley 5/2025 de Volcanes de Canarias, una norma pionera que fija cómo debe actuar el archipiélago antes, durante y después de una erupción.
Esta ley no solo mira al pasado —a lo que se vivió en La Palma—, sino que se convierte en una herramienta que servirá para proteger a las generaciones futuras en un territorio donde la actividad volcánica forma parte de la vida.
Por qué nace la Ley de Volcanes
La Ley de Volcanes de Canarias surge directamente de la experiencia del Tajogaite, que arrasó viviendas, carreteras, cultivos y el modo de vida de miles de familias.
Hasta ese momento, no existía una legislación autonómica que definiera cómo reconstruir, realojar o compensar a las personas afectadas tras una erupción.
El Parlamento de Canarias reconoce en el propio texto que el desastre de La Palma evidenció la necesidad de una respuesta integral, rápida y coordinada entre instituciones, centrada en las personas.
Esta ley, aprobada el 30 de septiembre de 2025, busca precisamente eso: que Canarias no vuelva a improvisar ante un volcán.
Qué establece la nueva ley
La norma marca las directrices oficiales para afrontar el antes, durante y después de una erupción volcánica en cualquier isla del archipiélago.
Algunos de sus ejes principales son:
Derecho al realojo y reconstrucción: quienes pierdan su vivienda o negocio podrán reconstruir o recibir una nueva propiedad en su municipio o zona cercana.
Ayudas económicas directas: para personas, autónomos y empresas afectadas por la lava o sus consecuencias.
Planes de recuperación integral: que abarcan vivienda, agricultura, industria, turismo, educación, salud mental y medio ambiente.
Vigilancia y sensibilización volcánica: refuerzo de la cooperación con organismos como INVOLCAN para mejorar la detección temprana y la educación ciudadana.
Agilización administrativa: reducción de plazos para que las ayudas y reconstrucción no se retrasen durante años.
Además, se aplicará con carácter retroactivo al volcán Tajogaite, lo que permitirá mejorar la atención y la recuperación de las familias palmeras que aún no han podido rehacer su vida.
Un recordatorio: vivimos sobre tierra volcánica
Canarias es una región volcánicamente activa. Según el Instituto Volcanológico de Canarias (INVOLCAN), el archipiélago registra una erupción cada 40 o 50 años de media, aunque la frecuencia varía según la isla. En La Palma, por ejemplo, se han documentado ocho erupciones en los últimos 500 años, una de las tasas más altas de Canarias.
INVOLCAN subraya que, aunque pasen décadas sin actividad, el riesgo nunca desaparece: “Los volcanes canarios tienen largos periodos de reposo, pero siguen activos. La vigilancia continua y la educación son esenciales para convivir con ellos”.
Por eso, esta ley no es solo una herramienta jurídica, sino también un instrumento educativo que busca que la sociedad canaria interiorice cómo actuar, qué esperar y cómo reconstruir después de una erupción.
Mirar al futuro con conocimiento
La Ley de Volcanes convierte lo vivido en La Palma en una base de aprendizaje para toda Canarias.
Es una norma que protegerá a las generaciones que vienen, porque, aunque hoy el suelo esté en calma, las islas seguirán viviendo con volcanes.
Y la diferencia, a partir de ahora, estará en cómo estemos preparados.

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