Reinventar Sodepal, el reto

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Se puede mantener la idea de que los proyectos (alguno incluso podríamos decir que macroproyectos) de los que se financia Sodepal, contribuyan a fomentar la promoción, a generar economía local y a proyectar La Palma hacia el exterior. Sin embargo, la clave, para Raquel Díaz y su actual equipo al frente de la empresa pública dependiente del Cabildo Insular es conseguirlo sin perder calidad, pero garantizando sí o sí el control y la racionalización del gasto.

El modelo que ‘predica’ y practica la consejera de Promoción Económica pasa por una ineludible mejora de la gestión, la búsqueda de nuevas fuentes de financiación y la reestructuración interna de la empresa. Así lo pretendía antes del coronavirus y, pese a todo a las dificultades añadidas por la pandemia y la crisis económica, así pretende que siga siendo mientras esté al frente de la misma.

Pero, ¿cómo hacerlo? Aun sin cumplir un año desde el cambio de Gobierno, Sodepal ha dado ya pasos claves para ello. El último, el que motiva la foto de apertura de esta noticia, es la contratación, mediante concurso, de la nueva Gerencia. La joven Patricia Castillo acaba de asumir ese difícil papel técnico. La empresa pública del Cabildo palmero no tiene gerente desde mediados de 2017, pese a ser una figura que se entiende clave para poder aplicar criterios empresariales, menos políticos, a la hora del control del gasto y de dar rentabilidad a los proyectos o encomiendas.

La presencia de una gerencia, como parte del plan de reestructuración de la empresa, junto con la incorporación de varios perfiles de carácter técnico a la plantilla, devuelven a Sodepal el rango de empresa que se basa en eso, en criterios de rentabilidad empresarial, con matices públicos de inversión social y herramienta de desarrollo de programas institucionales. Aunque esto de por sí solo no es suficiente para lograr el complejo objetivo marcado por el actual Gobierno.

Antes ha tenido que lidiar con varios escenarios de esos que quitan la moral antes de empezar. Lo primero, trabajar para liquidar la gran deuda acumulada como media previa al desarrollo de nuevas políticas de trabajo. En términos económicos “Sodepal ha vivido en los últimos años un tanto a la deriva, rayando límites y entrando en causa legal de disolución, por lo que es necesario revertir la situación para salir del estado de quiebra en el que se encuentra”, apunta Díaz.

La entidad se financia mayoritariamente con fondos públicos, “por lo que debe ofrecer a La Palma lo que la isla y su ciudadanía quiere y se merece, no ser un ejemplo constante de una pésima gestión”, aclara. Este primer paso se ha conseguido en un alto porcentaje en apenas unos meses. Se ha pagado ya el 80%, 1,4 millones de euros de facturas pendientes, según los números publicados por la propia entidad, mientras se trabaja para atender los 300.000 restantes y el medio millón de euros de deuda bancaria que a día de hoy permanece viva.

El segundo paso: transparencia e igualdad de oportunidades. La consejera abandera que “debe ser igual para todas las empresas a la hora de concurrir a los procesos de contratación que lleve a cabo Sodepal. En este campo aún queda lo más complejo. El primer paso, la puesta en marcha esta misma semana de la Plataforma de Contratación del Sector Público que no se había utilizado hasta el momento y el compromiso de “salir del oscurantismo –defiende Raquel Díaz- para cumplir con los criterios de valoración del comisionado de transparencia, en donde Sodepal no suspende, es que ni siquiera puntúa”.

A esto se suma, una ineludible mejora de imagen, no solo ’estética’, de cara al proveedor. El control económico conlleva, además, un seguimiento analítico continuo para cumplir con los plazos de pago acordados con los proveedores que prestan servicios. “Estos, en su gran mayoría, son pequeñas empresas, en algunos casos empresarios individuales a los que no podemos hundir con deudas inasumibles para su frágil economía. Detrás de cada empresa privada, hay una familia”, manifiesta la consejera.

El mensaje es claro: “hay que recuperar la perspectiva”. En medio de todo esto, hay que tener en cuenta que el camino conlleva: adaptar los procesos a la Ley de Contratos de 2017, un plan de Estabilidad y Eficiencia Presupuestaria, búsqueda de fuentes de financiación externas, auditorías internas, redefinir funciones de sus trabajadores y poner en valor proyectos “quizás un tanto olvidados” como la comercialización de productos del sector primario.

Por último, y no menos importante: mentalidad de equipo global, no fragmentado por proyectos y dar valor a la ‘marca paraguas’ que es la propia Sodepal, bastante castigada durante años, pese a que nadie pone en duda de su necesaria existencia. Y es que todos los que han dirigido Sodepal han hablado de su potencial, capacidad de generar desarrollo económico, innovar… pero, sin embargo, ha sido durante años el ‘saco de entrenamiento’ para el ring político del Cabildo.

Mientras, Sodepal no ha parado de recibir encargos, encomiendas, nuevo personal de confianza que termina siendo fijo y dineros y más dineros para proyectos que, siempre o casi siempre, terminan siendo cuestionados o deficitarios. Desde sus primeros pasos, hace más de 15 años, esta empresa pública de La Palma ha sido: renegada, recortada, rearmada, refinanciada, repensada, repudiada, ‘repagada’, redondeada, reparada, ‘revalorada’, rectificada, relativizada, remachada… Lo que nunca había sido es REINVENTADA… y eso es lo que pretende Raquel Díaz.

Con los tiempos de crisis que se predicen bajo la ‘nueva normalidad’, el reto no será fácil.

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