Santa Cruz de La Palma reconoce la trayectoria de María Lina Hernández Hernández en el Día de la Mujer Rural

Desde la concejalía de Bienestar Social e Igualdad de Oportunidades se busca visibilizar el trabajo de las vecinas del municipio que han dedicado su vida al desarrollo económico del sector primario

Cada 15 de octubre tiene lugar el Día Internacional de las Mujeres Rurales, una fecha establecida por las Naciones Unidades para resaltar y visibilizar la inestimable contribución de las mujeres en los entornos agrícolas, que durante generaciones han llevado el doble peso del desarrollo y labores en el campo con el cuidado de sus familias.

Por ello, desde la concejalía de Bienestar Social e Igualdad del Ayuntamiento de Santa Cruz de La Palma y que coordina Yéssica Pérez, se ha querido rendir un pequeño homenaje a María Lina Hernández Hernández, vecina de Santa Cruz de La Palma al demostrar que “su vida es un ejemplo de mujer luchadora y valiente”.

Precisamente bajo el lema internacional de este año, “Las mujeres rurales cultivan alimentos de calidad para todas las personas”, se enmarca la trayectoria de María Lina, cuyas labores han estado ligadas desde su nacimiento en 1940 a la agricultura y la ganadería en nuestro municipio.

Su padre se dedicaba a cuidar y alimentar el ganado, a cosechar sus propios alimentos para abastecer a la familia, mientras que su madre, como tantas mujeres palmeras rurales, se dedicaba a la casa y a la crianza de sus hijos a la par que trabajaba en la cosecha.

Antiguamente, casi todo el alimento que abastecía su casa era de cosecha propia, a excepción del aceite, la sal, el azúcar o la harina que bajaba a comprarla a Santa Cruz de la Palma. Desde los 16 años, una vez terminados sus estudios, acudía al centro capitalino para vender la leche producida por las vacas de sus padres. Y su vida la ha dedicado, como ellos, al sector primario y al corte.

Entre sus quehaceres diarios  realizaba la recogida del pasto para sus animales, pastoreaba las cabras, las ordeñaba y hacía queso, además de vender su leche. Era capaz de cargar al hombro sacos de 50 kilos de papas o grandes cantidades de hierba para los animales.

A los 18 años conoció a su marido Fermín Hernández Pérez, dedicado casi toda su vida a la construcción, a la galería de Aguas Barbuzano y a la agricultura. Fruto de su matrimonio son sus seis hijos: Jesús, Dulce, Paula, Leodoro, Zoraida y Erika.

En sus canteros cultiva papas, cebada, tomateros, cebollas, ajos y papayeras, pimenteros (de las que hace su propio mojo), entre otras. Asimismo, cultiva junto con sus hermanos e hijos viñedos haciendo así su propio vino.

“Es todo un ejemplo de mujer trabajadora y emprendedora en el medio rural insular”, recalca la edil Yéssica Pérez, quien ha reconocido tras visitar personalmente a María Lina, “que ha demostrado durante todos estos años la fortaleza y el sentido tanto de emprendimiento como de arraigo al campo palmero”.