Síndrome de la cara vacía: Las secuelas de decir adiós a la mascarilla

Desde el pasado 20 de abril, las mascarillas ya no son obligatorias en interiores, generando en algunas personas un sentimiento de inseguridad provocado por la costumbre de llevarla y ocultar parte de la cara tras ella. En Onda Cero La Palma te contamos más sobre este 'síndrome de la cara vacía' y aportamos consejos para aquel que lo sufra

Después de aproximadamente 700 días llevándola, la no utilización de la mascarilla en gran parte de los establecimientos cerrados y el exterior es una realidad. Desde el pasado 20 de abril, las mascarillas ya no son obligatorias en interiores, salvo excepciones como transporte público, centros sanitarios y sociosanitarios. Tras más de dos años de pandemia las mascarillas pasan a un segundo plano y comienzan a aparecer nuevos términos como el de síndrome de la cara vacía. Muchos psicólogos hablan de un sentimiento de inseguridad provocado en algunas personas que ya se habían acostumbrado a llevar la mascarilla y a ocultar parte de su persona tras ella. Este accesorio les servía como forma de protección frente a miradas ajenas ante cualquier rasgo que les provocase esa inseguridad.

 

Esta fobia es sufrida sobre todo por los más jóvenes, a quienes costó en mayor medida concienciar de la obligatoriedad de la misma. Valerie Lorenzo García, psicóloga palmera entrevistada por Onda Cero La Palma aclara que estos la utilizaron como una barrera de protección «frente a ciertos rasgos de su rostro que les provocaban más inseguridad: vello facial, ortodoncia, acné, etc.». Asimismo, destaca que el aumento de «los famosos filtros» en redes sociales como Instagram ha provocado que la propia imagen corporal se vea de una manera más negativa. Sin embargo, también esclarece que esto le puede afectar a cualquier grupo de edad, destacando que «nos sentimos susceptibles frente a la expresión emocional», pues «el hecho de ocultar nuestra cara nos permitía no mostrar emociones como la tristeza o la rabia».

Consejos

Esta retirada no solo supone para algunos un verdadero problema desde el punto de vista sanitario por el temor a resultar contagiado, sino también desde el punto de vista psicológico. Por tanto, Valerie aporta a los micrófonos de Onda Cero una serie de recomendaciones para aquellos que sufren este síndrome de la cara vacía: 

  • Quitarse la mascarilla de manera progresiva: «Es un hábito que se ha implantado y sabemos la facilidad con la que aprendemos nuevos comportamientos», asevera la psicóloga.
  • Comenzar a quitarla en lugares seguros y frente a personas más conocidas.
  • Que el entorno de la persona afectada valide esa carencia de seguridad: Se recomienda destacar cualidades que no sean físicas en los demás, ya que «cuando decimos un piropo siempre nos referimos a virtudes físicas y deberíamos resaltar otras cualidades», comenta Valerie. Por tanto, aconseja a padres, madres y amistades no caer en comentarios como «no pasa nada si eres muy guapo» debido a que se envía un mensaje erróneo en el que parece que «no son válidos esos sentimientos de inseguridad».
  • No agobiar: Permitir a cada persona que tenga su tiempo de adaptación, evitar preguntas como: «¿Por qué sigues con la mascarilla puesta?», ya que como manifiesta Valerie «hay que respetar el tiempo que necesitas y todo lo que conlleva el proceso de adaptación».
¿Y los más pequeños?

A estos se les debe de explicar la nueva situación «igual que se hizo al principio de la pandemia con formas de acuerdo a su nivel de desarrollo», expresa Valerie. Los cuentos y los dibujos animados son una buena fórmula para enseñar la situación, pues «les cuesta más adaptarse al cambio», asevera la psicóloga.

A su vez, también considera que la mayoría de personas van a poder adaptarse a esta situación, pero recomienda que «cualquier persona que note que esto le impida hacer actividades de su vida diaria deben acudir a un profesional para guiar el proceso y recibir pautas específicas». No obstante también indica que aquellos que contaran previamente con ansiedad social o trastorno dismórfico corporal también deben ser aconsejados ya que «estas conductas mantienen el problema y tendrán que adaptarse a quitarse algo que antes evitaba estos trastornos».