Trabajadores de Ayuda a Domicilios en La Palma se quejan de «falta de protección» ante el coronavirus

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Apenas unas instrucciones de cómo lavarse las manos y recomendaciones de no saludar con contacto físico a usuarios ni familiares. Con esas dos “armas” para la defensa personal de su propia salud está siendo enviado, al menos, una parte del personal auxiliar de Ayuda a Domicilios, tanto publico como de empresas privadas, a muchos hogares palmeros usuarios de los Servicios Sociales de, al menos, una parte de las instituciones palmeras. Esto, en el momento más crítico de lucha contra la expansión del coronavirus y con las familias “confinadas” en casa.

Es curioso, se ha suspendido la actividad de los Centros de Día, las actividades de las asociaciones de mayores; las Escuelas Infantiles Municipales, la promoción deportiva, las escuelas municipales, las actividades culturales, los eventos masivos… y nos se ha decretado incluso salir a la calle si no es para necesidades primarias. Pero… ¿y la atención domiciliaria? ¿y la atención al público de los trabajadores de lo público?

Las administraciones, nos aseguran varios de esos trabajadores, “no han dado nada de nada que sirva de protección” a aquellas personas que atienden a ciudadanos, ni si quiera al personal obligado a acudir a los servicios mínimos de atención en domicilios, en donde se esperan, probablemente en las próximas semanas algunos posibles focos de infección del coronavirus.

Algunos operarios de la Ayuda a Domicilio han trasladado a esta redacción su queja y temor: “Ni mascarillas, ni batas, ni gorros… en alguno casos ni guantes… solo nos han enviado un cuadrito en el que se nos explica cómo lavarnos las manos y que no saludemos a los usuarios mediante contacto físico. Nada más”.

“No lo entendemos -dicen los denunciantes- nos estamos quejando ante las administraciones públicas y las empresas privadas del sector debido a que se ha limitado el trabajo a todo el mundo, se han puesto medidas de seguridad se cancelan servicios y redirigen los estamentos públicos; pero los/as trabajadores/as de servicio a domicilio tenemos que seguir trabajando y como única medida de prevención para nosotros/as y nuestros usuarios es que nos pongamos guantes, si los conseguimos, y nos lavemos las manos. Es de vergüenza la verdad”.

En ese sentido, lamentan, “está claro que hay que arrimar el hombro. Pero el problema es que la queja no es que yo no quiera trabajar, es que si yo visito a 7/8 personas en un día y como única protección llevo unos guantes… ¿qué hago si me tose algún usuario al lado y no llevo protección adecuada? ¿después contagió yo al resto?”

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