La Palma

Un estudio refleja que el edificio volcánico de Cumbre Vieja es mecánicamente estable a largo plazo

La reciente reactivación volcánica en La Palma ha vuelto a suscitar el debatido tema sobre la estabilidad del flanco oeste de la isla y, en particular, del edificio volcánico de Cumbre Vieja, cuestión recurrente desde hace décadas, creando preocupación en la sociedad. La reciente publicación del pasado 6 de mayo The instability of the island of La Palma: a long debate based on uncertain hypotheses de Mercedes Ferrer, Investigadora Senior del IGME-CSIC y Luis González de Vallejo, Catedrático Honorífico de la Universidad Complutense de Madrid (UCM) y Director del Área de Riesgos Volcánicos del Instituto Volcanológico de Canarias (INVOLCAN) en la revista SCIENCE refleja que el edificio Cumbre Vieja es mecánicamente estable a largo plazo, más allá de la escala humana, independientemente de las características volcano-estructurales asociadas con la reciente erupción de Cumbre Vieja de 2021.
Esta nueva publicación científica nace dando respuesta a otra investigación del vulcanólogo Pablo J. GonzálezVolcano-tectonic control of Cumbre Vieja publicada también en la revista SCIENCE. Este estudio explicaba que las grietas sísmicas se encuentran a unos dos kilómetros del cráter principal. Por ello, se destaca que no tienen la misma orientación que las principales bocas, de noreste a suroeste, sino que discurren de este a oeste. En este análisis se habla de un nuevo foco poco estudiado que puede ser valioso para entender mejor uno de los procesos más desconocidos y destructivos que pueden suceder en una erupción los deslizamientos de escombros volcánicos.
En el resumen de estos estudios, se habla de que la erupción del volcán Cumbre Vieja de 2021 comenzó el 19 de septiembre de 2021 y terminó después de 85 días y 8 horas, convirtiéndose en la erupción más larga y voluminosa de La Palma (más de 200 millones de m3) en tiempos históricos. Debido al buen esfuerzo de monitoreo, esta erupción permitirá probar una amplia gama de ideas científicas, desde la importancia de un posible super ciclo de 436 años de duración hasta el uso de observaciones geofísicas para comprender cómo se almacena el magma y migra dentro de un manto superior extendido verticalmente. Además, una pregunta clave de investigación sigue siendo por qué esta erupción no creó un colapso catastrófico del flanco del volcán como quizás se esperaba. La respuesta puede estar ligada a sus distintas características volcánicas-tectónicas y, en particular, a un inesperado sistema de fisuras que se abrió durante la última fase de la erupción.

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