Juan Miguel Rodríguez: «Es necesario un plan de vivienda de carácter urgente en el Valle»

Juan Miguel Rodríguez, alcalde del Ayuntamiento de Tazacorte, compareció este pasado jueves en la comisión «Sobre los efectos de la crisis vulcanológica y reconstrucción de La Palma» en el Parlamento de Canarias, donde recordó los estragos que ha ocasionado la erupción en el municipio, donde 3,5 millones de metros cuadrados están sepultados, esto es, el 30% del suelo del término municipal.
Durante su intervención hizo especial hincapié en la importante de «actuar rápidamente en cuanto a planificación», ya que esta «no se puede ni entorpecer ni alterar». En este sentido, indicó que «no hagamos planes de recuperación que no salgan del texto», porque «el papel lo aguanta todo».
Recalcó también que, además de obrar con rapidez, las medidas y soluciones que se le den a los afectados por la erupción deben tener un carácter finalista. Rodríguez puso de ejemplo la inversión que se ha realizado en las viviendas tipo contenedor, que, una vez instaladas, pasarán a tener el mismo valor que tendría la construcción de viviendas definitivas. Aunque «hay que atender la emergencia», el alcalde de Tazacorte entiende que «se puede esperar un poco más» si eso implica que a los afectados se les brinde un espacio habitacional digno. Así, incidió en la necesidad de que el Valle de Aridane cuente con un plan de vivienda de carácter urgente, porque «si urgente es comprar contenedores, lo es más adquirir terrenos y comenzar a construir vivienda». Para Rodríguez una solución finalista sería poder conjugar una respuesta habitacional con la concesión de ayudas económicas.
El alcalde de Tazacorte también compartió su preocupación por el futuro del sector agrícola en el municipio. «Perdimos 200 hectáreas de cultivo», esto se traduce en que las familias dejarán de percibir unos 13 millones de euros. A esto, además, hay que sumar aquellos cultivos que se encuentran en zonas aisladas por la lava o con problemas para regar, que tampoco van a tener producción. Rodríguez estimó unas pérdidas de 34 millones de kilos, «que pueden ser equivalentes a 34 millones de euros», por lo que «serán años muy malos para la agricultura».
Las consecuencias de la erupción volcánica también se sufren a nivel empresarial, pues «los ERTE están convirtiéndose en ERE». En este sentido, señaló que «se debería ir acordando qué se puede aportar al sector agrícola e, incluso, abordar y buscar otras alternativas económicas».
Entre las preocupaciones de Rodríguez está también el éxodo que viene experimentando la isla desde la erupción. En cuanto a las vías de comunicación, las calificó como necesarias porque «el 60% del territorio del municipio está aislado del otro 40%».
Rodríguez culminó su intervención recordando que se deben hacer políticas generadoras de riqueza, trabajo, empleo, seguridad y estabilidad personal y familiar.
