El volcán palmero bate récords: Entre los procesos eruptivos con mayor emisión de SO2 del mundo

Aunque los datos y números de la erupción nos hacen hablar de récords e hitos, no podemos dejar de mencionar las graves consecuencias que este volcán ha tenido para la sociedad palmera.

Imagen de archivo. Fuente: Emilio Morenatti

Continuamos descontando días para saber si, por fin, el proceso eruptivo en La Palma se da por finalizado. Mientras tanto, vamos conociendo datos de un volcán que no ha dejado de sorprender, no solo a los palmeros y palmeras, sino, también, a los científicos que, por primera vez, monitorizan una erupción subaérea en Canarias. Pedro Hernández, experto del Instituto Volcanológico de Canarias (INVOLCAN), admitía hace tan solo unos días en los micrófonos de Onda Cero La Palma que con la erupción de Cumbre Vieja, la más longeva en la historia de la Isla -desde que se tienen registros-, «estamos aprendiendo cómo funciona un volcán en Canarias».

 

Se trata de un volcán de récord, no solo por su duración, sino por muchos otros hitos que ha ido consiguiendo a lo largo del proceso. Así, indica Hernández, «el volcán palmero ha emitido unas tasas de dióxido de azufre (SO2) tan grandes que lo sitúan ya entre el quinto y sexto volcán que más SO2 ha expulsado a nivel mundial, desde que se está monitorizando y midiendo su actividad». Este hecho no deja de sorprender a científicos y expertos que han podido constatar que, a menudo, las variables y los indicaciones «se salen de lo esperado».

Aunque los datos y números de la erupción nos hacen hablar de récords e hitos, no podemos dejar de mencionar las graves consecuencias que este volcán ha tenido para la sociedad palmera, especialmente para los habitantes del Valle de Aridane, que han visto cómo la lava ha teñido de negro lugares donde antes estaban sus casas, negocios, recuerdos, en fin, toda su vida.

Si por algo se ha caracterizado este volcán ha sido, sin duda, por sus cambios, que siempre han conllevado grandes sustos para los habitantes de La Palma, por la destrucción que producían. Sin embargo, dice Hernández, «forman parte de las erupciones estrombolianas en Canarias». Tras casi 90 días de erupción, hemos constatado que la actividad de un proceso eruptivo de este tipo no siempre es igual. No obstante, «desde que comienza tiende a ir descendiendo», señala.

 

Seguiremos esperando a que ese ansiado final llegue.

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