La Palma

Erupciones de Fragradalsfjall y Cumbre Vieja: Un atractivo para las redes sociales y la fotografía

Una publicación científica de la revista Nature Communications, del pasado 11 de mayotitulada Observaciones de fuentes múltiples de erupciones volcánicas durante los eventos de Fagradalsfjall y Cumbre Vieja de 2021 ponía de manifiesto la importancia de las imágenes y videografías durante estas dos erupciones notables de 2021, todas ellas procedentes de turistas, entusiastas de los colaciones y medios de comunicación. Por ello, en este «pequeño estudio» se hace hincapié a lo que podría ser «el comienzo de una nueva era para la vulcanología observacional» con la abundancia de imágenes de erupciones que posteriormente se aprovechan para uso científico.

 

Durante las erupciones de Fagradalsfjall en Islandia y Cumbre Vieja en La Palma, las redes sociales han actuado como un punto de encuentro dinámico para entusiastas de los volcanes, fotógrafos, videógrafos y vulcanólogos. Plataformas como Twitter, YouTube, Facebook e Instagram son un punto principal de exposición e intercambio de contenido y, por lo tanto, son «el lugar donde pueden nacer las colaboraciones que defendemos», se señala en este estudio. En particular, las erupciones que se mencionan en la publicación ocurrieron durante la pandemia mundial de COVID-19, que restringió la capacidad de muchos científicos y turistas internacionales para viajar a los sitios de erupción. Estas restricciones elevaron aún más el valor potencial del contenido colaborativo. Para los vulcanólogos que no pudieron visitar estos sitios de erupciones por razones logísticas o debido al COVID-19, la oportunidad, a través de las redes sociales, de participar, compartir y reflexionar sobre los procesos eruptivos ha sido espectacular y ha dado lugar a un intenso debate científico mundial. Los expertos concluyen que «esto se debe en parte al increíble trabajo de los creadores de contenido al documentar esta erupción con un detalle y una resolución sin precedentes».

Sobre las erupciones Fagradalsfjall y Cumbre Vieja subrayan que «fueron espectaculares» y la de Cumbre Vieja en concrento «altamente destructiva». Además, destacan que «ambas erupciones fueron visitadas por personas de todo el mundo y difundidas ampliamente». Pero, aunque esos visitantes incluían muchos vulcanólogos,» la mayoría eran turistas y entusiastas de los volcanes, e incluían fotógrafos, videógrafos, artistas, creadores de contenido y pilotos de drones».

Otro punto importante a la hora de documentar las erupciones ha sido, sin duda, el uso de drones, que «hasta hace tan solo cinco años, estaba reservado a unos pocos investigadores». Tal y como se señala en la publicación «Hoy en día, los drones son un pilar del arsenal del fotógrafo o videógrafo, ya sea aficionado o profesional».

«Gracias al rápido aumento en la calidad y la disponibilidad de equipos de fotografía digital de alta resolución, y la calidad cada vez mayor de las cámaras de los teléfonos inteligentes, es posible que el aficionado entusiasta capture fenómenos naturales con un detalle sin precedentes.».

La erupción de Cumbre Vieja afectó a zonas habitadas y esta fue la gran diferencia con la de Fagradalsfjall. «Las restricciones formales en el acceso al sitio de erupción y los permisos de vuelo de drones, motivadas por preocupaciones fundamentales de seguridad y control de zonas de desastre urbano, significaron que el acceso era difícil o imposible para quienes no estaban involucrados en la respuesta de emergencia o campañas científicas inmediatas«.

Además, el costo de la erupción para los hogares y los medios de subsistencia de las personas es» dolorosamente claro en el lado occidental de La Palma», lo que planteó, como no podía ser de otra forma, preocupaciones éticas asociadas con la producción de contenido por motivaciones estéticas, artísticas o impulsadas por el contenido, particularmente si no están contextualizadas. La evacuación de más de 7000 personas y el hecho de que existieran segundas residencias, propiedad de personas que no se encontraban en la Isla, hicieron que la búsqueda de consentimiento fuera casi imposible.

Sin embargo, se subraya en la publicación, a lo largo de esta erupción y sus secuelas, ha sido posible un acceso cercano para los grupos científicos que trabajan con los equipos de respuesta a emergencias, para las organizaciones de medios y algunos creadores de contenido vinculados a los esfuerzos de los medios. Al igual que para Fagradalsfjall, la videografía y la fotografía resultantes han permitido nuevas observaciones de la fenomenología de la erupción que influirán en los modelos que emergen para esta erupción. ejemplo más llamativo es la actividad simultánea de diferentes estilos eruptivos en estrecha proximidad entre sí.

«El turismo generado por estas erupciones ha creado un activo científico valioso, junto con datos de monitoreo geofísico y geoquímico más convencionales recopilados a través de la respuesta rápida de vulcanólogos en Islandia, España y en todo el mundo». Tanto para la seguridad como para la ciencia, más ojos son mejores que menos, y una constelación coordinada de drones que sirven a ambos propósitos tiene mérito, sin embargo, la idea no está exenta de desafíos presupuestarios y de viabilidad». ¿Cuál podría ser la solución?, según esta publicación, «recurrir a científicos que a su vez habitantes del territorio de la erupción, turistas de volcanes y videógrafos, que podrían formar equipos auxiliares y desplegar su experiencia en la tarea de observación».

«Cuando se lleva a cabo con fines tanto civiles como científicos, esto representaría una tarea de toda la sociedad para lo que es, especialmente en el caso de Cumbre Vieja, una erupción que impacta a toda la sociedad», finaliza la publicación.

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