La actitud positiva, clave para afrontar el síndrome postvacacional que puede prolongarse hasta tres semanas

  El Colegio Oficial de Psicología de Santa Cruz de Tenerife advierte de que el síndrome postvacacional podría durar en muchos casos hasta tres semanas. En este sentido, recomienda ante todo tener una actitud positiva que ayude a paliar los efectos para la salud mental que supone el volver a la rutina tras las vacaciones. Además, insiste en la necesidad de buscar apoyo psicológico si los síntomas se alargan en el tiempo. 

La psicóloga colegiada, Mari Luz Tabraue, explica que con el fin de las vacaciones se puede experimentar cierto grado de apatía hacia la rutina. Un estado que “puede desembocar en sentimientos de angustia, ansiedad o tristeza”, afirma. 

Mari Luz Tabraue señala que “a este cúmulo de sensaciones se suma la dificultad para dormir, lo que nos hace estar el resto del día cansados, generando dificultades en las relaciones, limitándose así la capacidad de concentración en el trabajo y creando más ansiedad por no rendir como querríamos”. 

Con el fin de paliar los efectos adversos derivados de este proceso adaptativo, desde el COP se recomienda, en primer lugar, intentar mostrar una actitud positiva frente al nuevo periodo laboral, destacando aspectos agradables que pudieran vivir en el trabajo antes de los días de descanso. 

Además, señala que es fundamental comenzar con las rutinas y horarios unos días antes de incorporarse al puesto de trabajo. “Planificar con antelación las tareas y tenerlas bien agendadas nos da la sensación de control y nos permite tener cierta tranquilidad respecto a los asuntos pendientes, evitando olvidar ciertas obligaciones”, afirma Tabraue. 

En este sentido, a la hora de agendar responsabilidades también es importante hacer hueco para el tiempo de ocio y placer, lo que hará que las obligaciones se hagan más llevaderas y el sentimiento de anhelo por las vacaciones disminuya. 

Uno de los principales síntomas del síndrome postvacacional es el insomnio.  Llevar a cabo rutinas de higiene del sueño, respetar horarios o incluso mantener una alimentación más sana y equilibrada influirá positivamente en el descanso. 

“Es importante tener claro que se trata de un proceso adaptativo que igual que llega se va. Asumir que es algo pasajero nos ayudará a sobrellevarlo pero es importante tener presente que, si notamos que los síntomas continúan, lo recomendable es buscar acompañamiento profesional para evitar que se produzcan otros trastornos”, insiste la psicóloga Mari Luz Tabraue.