La actividad en los focos emisores del cono principal ha sido escasa e intermitente, predominan las fumarolas
El proceso eruptivo concentra la mayor carga de energía en la zona norte, con aportes más fluidos sobre la colada 8, y en la zona central, alimentando los deltas lávicos. En el flanco noreste se ha formado un nuevo cono por la acumulación de piroclastos, cuya actividad emite coladas lávicas sin ocupar territorio nuevo, mientras que en los focos emisores del cono principal la actividad ha sido escasa e intermitente, predominando las fumarolas. La vigilancia sobre el avance de las coladas y el aumento de la sismicidad fueron algunas de las cuestiones analizadas por el Comité Director del Plan Especial de Protección Civil y Atención de Emergencias por Riesgo Volcánico de Canarias (PEVOLCA), que estuvo coordinado por el director general de Seguridad y Emergencias, Gustavo Armas.
El Comité Director ha vuelto a insistir hoy en las recomendaciones de Protección Civil para los visitantes que se acerquen a las zonas próximas al volcán, para que extremen la precaución y lleven siempre chalecos reflectantes, con el fin de que puedan ser visibles por los conductores y evitar accidentes de tráfico. Además, se insta a visitantes y residentes a no bajar la guardia frente al coronavirus y mantener las medidas de protección establecidas por las autoridades sanitarias, como la utilización de mascarillas, lavado de manos y distancia interpersonal.
La portavoz del Comité Científico, María José Blanco, explicó que la actividad eruptiva continúa concentrándose principalmente en el flanco noreste, donde la acumulación de piroclastos ha dado lugar a la formación de un cono de piroclastos con actividad estromboliana y efusiva que emite coladas lávicas que no ocupan territorio nuevo. Los pequeños desprendimientos que se producen en el interior del cráter de este cono aportan bloques que son transportados por las coladas.
Respecto a la evolución de las coladas, el Director Técnico del PEVOLCA, Miguel Ángel Morcuende, señaló que la energía lávica circula por la zona norte y por la zona central, alimentando los deltas lávicos. La colada más al norte se ha denominado colada 12 porque se ha desgajado de la 8, aunque luego se vuelve a unir y cabalga sobre las anteriores. Se vigila el aporte o empuje del centro emisor sobre la colada 8, que en estos momentos se encuentra a unos 800 metros de La Laguna.
La superficie afectada no registra variaciones y se estima en unas 1.134 hectáreas,
con una anchura máxima de 3.350 metros. No hay datos actualizados del Catastro,
que calcula unas 1.548 edificaciones destruidas, ni del satélite Copernicus, que cifra
en aproximadamente 2.860 las construcciones afectadas.