Septiembre a la vuelta de la esquina: fin de las vacaciones, rutina y depresión posvacacional

Agosto parece ir llegando a su fin, cuando apenas falta poco más de una semana para darle la bienvenida al mes de septiembre. Ante la llegada de un nuevo período del año, marcado por la vuelta a la rutina, el fin de las vacaciones y una serie de cambios propios de estas fechas, los expertos en psicología alertan de la llamada depresión posvacacional. Después de varias semanas de vacaciones, muchas personas tendrán que volver a sus puestos de trabajo, recuperar horarios y afrontar de nuevo las obligaciones del día a día; pero en la mayoría de los casos este proceso de adaptación e incorporación a los quehaceres cotidianos conlleva una reacción negativa en el cuerpo que dificulta el correcto funcionamiento del mismo. No obstante, si caemos en la muchas veces temida depresión posvacacional, los expertos señalan que se trata de algo transitorio que podemos superar sin grandes dificultades.
Una de las cuestiones que más suelen preocupar a las personas es la manifestación de síntomas como el cansancio crónico, la falta de motivación, la apatía, la irritabilidad, las dificultades para conciliar el sueño o la falta de concentración durante la jornada laboral. Y es que incorporarse de manera repentina a los horarios laborales puede resultar especialmente complicado para quienes han desconectado durante un largo período de tiempo, ya que la depresión posvacacional no es tan acuciante para quien ha desconectado por un tiempo estimado de diez a quince días, que para quienes han decidido tomarse un mes completo de vacaciones; es decir, cuanto mayor sea el tiempo de desconexión, más probabilidades tendremos de sufrir la depresión posvacacional. En este sentido, debemos darle la oportunidad a nuestro organismo de que se adapte a los nuevos horarios de sueño y de que asuma las responsabilidades que habíamos olvidado con cierta condescendencia y permisividad.
Para facilitar esta transición, se recomienda recuperar progresivamente los horarios antes de reincorporarse, mantener unos hábitos de sueño adecuados, organizar las tareas de los primeros días y reservar tiempo para actividades de ocio. Este proceso, aunque pueda generar cierta resistencia inicial, es la mejor vía para una adaptación progresiva que, sin lugar a dudas, dejará atrás en pocos días todos esos síntomas que definen la depresión posvacacional.
En el caso de nuestra Isla Bonita de La Palma, muchos de los palmeros y palmeras se preparan para enfrentar el nuevo reto de comenzar la rutina en el mes de septiembre, pero tenemos la ventaja de que nuestra tierra, durante todo el año, permite desconectar en cualquier rincón del territorio insular, gracias a sus paisajes, a su tranquilidad y al contacto estrecho e íntimo con la naturaleza.