¿Qué pasará con la salmuera de la desaladora de Fuencaliente?

Faro de Fuencaliente. Foto: Antonia Samboat.

El vertido de la sal al mar durante la producción de agua potable a partir de desaladoras es una de las preocupaciones que la Asociación Agua para La Palma ha compartido en los micrófonos de este medio, si se llegara a instalar esta infraestructura en la costa de Fuencaliente. Según la Organización de las Naciones Unidas (ONU), la desalinización implica eliminar la sal del agua de mar y filtrarla. Los restos resultantes de este proceso se conocen como salmuera y contaminan los ecosistemas costeros.

 “La realidad es que se va a comprometer la salud del litoral de Fuencaliente”, afirma en Onda Cero La Palma Mónica Riverol, secretaria de esta asociación, ya que la finalidad de la desaladora es producir agua y, como consecuencia, el vertido tendrá una afección en el litoral. Aún así, desde la asociación se explica que en los estudios realizados para su instalación no se contemplan los procedimientos que se van a implementar para eliminar la salmuera que, además, se generaría en la misma proporción en la que se produce el agua desalada, es decir, 4000 m3. 

Desde la Asociación Española de Desalación y Reutilización ( AEDyR) se explica que “cuando el vertido de salmuera es continuo, constante y abundante en un mismo punto, como es el caso del vertido de una planta desaladora en funcionamiento, se debe incidir en un diseño que facilite la máxima dilución de la salmuera en el medio receptor en los primeros metros y de la forma más eficiente posible, para evitar su impacto negativo en el medio”. 

En este sentido, Agua para La Palma también indica desconocer si se pretende eliminar la salmuera por medio de un sondeo o a través de un emisario marino. Aunque todo apunta a que se realizaría mediante esta última vía -porque el oleaje ayudaría a su difusión-, desde la asociación entienden que no funcionaría “porque el emisario iría a una profundidad donde el oleaje no haría este efecto”. Además, el presidente de esta organización palmera, Pedro Monzón, añade que “si la extracción de agua se hace mediante sondeo, quiere decir que se hará un agujero en la tierra con una serie de pozos, desde donde se va a extraer el agua, y otro sondeo donde se va a infiltrar la salmuera” y todo ello “se hará en un acuífero costero, que va a quedar inutilizado”. Del mismo modo, Monzón recalca que “la Fuente Santa se encuentra a un kilómetro y medio”, por lo que “la podemos perder ya definitivamente”. 

Preguntado sobre este extremo en una entrevista concedida a Onda Cero La Palma, Javier Peña, gerente del Consejo Insular de Aguas de La Palma, ha explicado que desde organizaciones como el Instituto Tecnológico de Canarias (ITC) se está avanzando en la investigación y desarrollo de procesos de desalación, llegando a ser un organismo puntero en esta materia, ya que actualmente “está desarrollando la desaladora más eficiente energéticamente del mundo”.

En una visita que realizó al ITC recientemente, aprovechando su estancia en Gran Canaria por su participación en la Mesa del Agua, pudo conocer las instalaciones de una desaladora para uso agrícola, que lleva trabajando dos décadas, donde no solo pudo constatar que técnicamente se puede gestionar una instalación de este tipo de manera totalmente sostenible en lo relacionado con la energía, sino también en lo que atañe a los vertidos de salmuera al mar, aprovechando la propia impulsión y el excedente energético de su instalación de aerogeneradores para bombear más agua salada de la que necesita la desaladora y diluir esa propia salmuera previamente a su devolución al mar, con lo cual reducen la concentración de sales y el posible efecto medioambiental se ve reducido, más aún si se hace mediante pozos de infiltración.

Evaluación Ambiental 

AEDyR resalta la importancia de que todas las plantas desaladoras cuenten con estudios de viabilidad medioambiental previos a su construcción, además de estudios periódicos para analizar el posible impacto de la salmuera en el medio marino. No obstante, en la actualidad no se cuenta con ninguna normativa específica comunitaria o estatal que regule los vertidos de salmuera de las plantas desaladoras, ni que imponga límites críticos para los componentes químicos y propiedades físicas de la salmuera. Solo el Real Decreto Legislativo 1/2008, de 11 de enero, por el que se aprueba el texto refundido de la Ley de Evaluación de Impacto Ambiental de proyectos, indica que las desaladoras de agua con un volumen nuevo o adicional superior a 3.000 m3/día, deben someterse al procedimiento de Evaluación Ambiental.

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